FRESNILLO. La sequía y la presencia de la plaga conocida como cenicilla dejó afectaciones en más de 100 hectáreas (ha) de viñedos de Fresnillo, con una pérdida estimada de al menos 1 mil 500 toneladas (t) de uva.
La situación representa un fuerte golpe para los productores, debido a que las hectáreas afectadas quedaron sin condiciones para colocar la fruta en el mercado y aprovechar la producción destinada principalmente a la elaboración de vino, explicó Jorge Luis Guzmán Domínguez, secretario de Desarrollo Agropecuario del municipio.
Detalló que, de acuerdo con los reportes preliminares proporcionados por viticultores, se estima un rendimiento mínimo de 15 t de uva por ha, es decir, más de cien ha dañadas representan una pérdida superior a las 1 mil 500 t.
Advirtió que el número podría aumentar debido a que todavía falta recorrer una parte importante de las zonas donde existen viñedos y conocer con mayor precisión la magnitud de los daños.
UNA DE LAS PLAGAS MÁS DESTRUCTIVAS
El secretario de Desarrollo Agropecuario de Fresnillo expuso que la cenicilla es una de las enfermedades más comunes y destructivas que afectan a los viñedos, ya que puede atacar las partes verdes de las plantas, flores y reduce considerablemente tanto la calidad como el rendimiento de la cosecha.
Explicó que las condiciones climáticas favorecieron la aparición y propagación de la plaga, particularmente por la combinación de periodos de lluvia con temperaturas elevadas y la falta de atención oportuna.
“Hay que estar fumigando, hay que estar atendiendo”, señaló, al advertir que un pequeño descuido en el manejo de las parras puede provocar que la enfermedad avance rápidamente y termine por afectar la producción.
A esta problemática se suma la falta de lluvias, que mantiene en condiciones complicadas a los productores y limita el desarrollo adecuado de los cultivos.
AFECTACIONES MILLONARIAS
La afectación no se concentra en una sola zona de Fresnillo, pues los reportes señalan daños en distintas comunidades donde existen superficies dedicadas al cultivo de vid.
Entre las localidades identificadas se encuentran San José del Río, Eduardo Reynoso, San Jerónimo, El Epazote, El Salto y Matías Ramos, además de otras comunidades de las regiones del Bajío y poniente del municipio, precisó Guzmán Domínguez.
Además, reconoció que el impacto económico para los viticultores es millonario, pues además de perder la cosecha, los productores deben enfrentar los gastos en consumo de energía eléctrica por sistemas de riego, fertilizantes, mano de obra, entre otros realizados durante el ciclo agrícola.
Aseveró que continuarán los recorridos por los viñedos para determinar con mayor precisión la superficie afectada y cuantificar las pérdidas ocasionadas por la cenicilla y las condiciones de sequía.
