De los problemas de los municipios IV
La semana pasada hacía referencia a la falta de capacidad (técnica o de compromiso social) que en muchas ocasiones han demostrado quienes encabezan un ayuntamiento; con eso en consideración, permítame hacer alusión a un texto que me mandó una lectora de mis colaboraciones -a quien le mando un saludo afectuoso y fraterno-, y cito textual: “Cuando llevé la materia de Constitucional (cuarto grado) en la Licenciatura, siempre se nos enfatizó que el Municipio era “la célula” de la organización de la administración pública.
Artículo 115.- “Los estados adoptarán, para su régimen interior, la forma de gobierno republicano, representativo, democrático, laico y popular, teniendo como base de su división territorial y de su organización política y administrativa, el municipio libre…”. Y hago referencia a esa aportación de la persona lectora porque, desafortunadamente, muchos funcionarios municipales no dimensionan lo que implica “base” en términos del “municipio libre”.
La aportación sigue con esta cita: “Cuando llevé la materia de Constitucional (cuarto grado) en la Licenciatura, siempre se nos enfatizó que el Municipio era “la célula” de la organización de la administración pública. Artículo 115.- “Los estados adoptarán, para su régimen interior, la forma de gobierno republicano, representativo, democrático, laico y popular, teniendo como base de su división territorial y de su organización política y administrativa, el municipio libre… Y a la luz de la práctica, esa base organizativa es la mas (sic) lastimada, discriminada, y vulnerable a temas de seguridad”.
Recuerdo hace muchos años, cuando se les “otorgó” la facultad de cobrar el predial, las discusiones de los diputados eran con base en la capacidad -no administrativa- sino intelectual de los Ayuntamientos. Y sí, vimos una época en que presidentes municipales ni la primaria terminada tenían (en el IZEA [se sabía]) de ahí la vulnerabilidad”.
De lo aportado por la persona lectora, déjeme compartirle esto: la célula básica de la organización administrativa en este país, para fines de esta colaboración, tratemos de asemejarla a una célula de un ser vivo.
Entonces, podemos interpretar o generar otras ideas respecto de que cada célula es básica para el funcionamiento de un ser vivo, de un todo, pero esa célula debe estar sana. Sin embargo, para el punto en el que nos encontramos como gobiernos y sociedades, es que pareciera que la propia célula no dimensiona su importancia, ni la importancia de sus características.
Eso quiero decir, lo tratamos de traducirlo en términos políticos y administrativos, que si un municipio y sus funcionarios no tratan de construir el lugar que merecen para atender diferentes problemas públicos (ser una célula fuerte y fundamental), me parece que es altamente probable que estén destinados a administraciones mediocres o hasta retrogradas ante la ausencia de esas capacidades que puedan provocar que, por trabajo en equipo al interior y en mucha labor de coordinación institucional, se avance en la atención de temas pendientes para el beneficio del municipio.
Hoy en día, creo que uno de esos puntos que deben trabajar mucho los ayuntamientos tiene que ver con la forma en que pueden tener determinado financiamiento de su desarrollo, pues si bien hoy tenemos una serie de esquemas de generación de recursos para los municipios que tienen que ver con el Sistema Nacional de Coordinación Fiscal, así como con una especie de réplica de ese sistema en el ámbito estatal, lo cierto es que los municipios pueden ser más susceptibles de apoyos financieros aunque sea de forma indirecta o, dicho de otra forma, en especie.
Si seguimos viendo entonces a los municipios como células básicas de la organización política y administrativa de este país, la lógica simple indicaría que, al estar esas células en un funcionamiento no óptimo o evidentemente malo, hay una afectación severa a ese todo que se llama México.
Pero lo fundamental es que esa célula básica aplique la opción de autoconsciencia que tiene y pueda diagnosticarse bien y oportunamente, para empezar un “tratamiento” que corrija todos esos males que le aquejan desde hace determinado tiempo y que lo hacen francamente inoperante. Si la célula sigue así en poco tiempo se volverá una célula cancerígena que replicará ese mal funcionamiento por otros lados y contaminará a todo un cuerpo para condenarlo a la muerte, valga la expresión.
Así que la tarea parece que puede ser para para muchos de quienes pretenden encabezar esfuerzos en municipios a lo largo y ancho de este país: se tiene que ser preciso respecto del estado que guarda esa célula, cómo trabaja, cómo funciona, cómo están todas esas partes, qué les hace falta, de qué tanto se adolezca, y qué tanto se puede hacer en el pequeño, mediano y largo plazos a favor de curar las enfermedades que hay en general en el municipio.
Pero si no se tiene un diagnóstico preciso y no se está seguro de tomar todo el “medicamento” que el tratamiento especializado requiere, entonces esa célula seguirá caminando hacia su propia extinción.
*Doctor en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Administración Pública, UNAM
Facebook: PonchoRealLópez
