ZACATECAS. Al ataque con explosivos contra la comandancia de Ojocaliente “no se le ha dado la importancia que tiene, y por eso mismo no se le ha dado la atención”, consideró el obispo Sigifredo Noriega Barceló, al recordar que el hecho dejó 11 personas lesionadas y 36 viviendas dañadas por la fuerte explosión.
Tras su visita al municipio, con motivo del docenario de Nuestra Señora de los Milagros, el obispo expuso que lo que pudo observar fue únicamente la limpieza de los escombros, “pero todavía falta medir los daños, hacer una revisión paso por paso”. Posterior a estas acciones, cuestionó: “¿Qué es lo que sigue?”.
Noriega Barceló lamentó haber visto a un presidente municipal “preocupado y no atendido, no atendido como se debería; me parece una falta de respeto para el pueblo de Ojocaliente”.
Sobre el ataque contra la comandancia, argumentó que “hay más preguntas que respuestas (…) ¿Es nada más un pleito entre cárteles? ¿O es un aviso a la autoridad? No sé. Todavía no tengo una idea bien fundada”.
Sin embargo, expuso su preocupación por las secuelas que dejó esta agresión, pues aseguró que aumentan la percepción de inseguridad, dañan la economía y afectan las posibilidades de que la población pueda crecer y desarrollarse, por lo que advirtió que mucha gente podría migrar.
Este hecho, advirtió, “está muy cercano a la siembra de terror. Ya no es un simple miedo, sino ya es: cuídate, que no sabes por dónde te va a llegar”.
Escucha a los afectados
Durante su participación en el docenario en el municipio, Sigifredo Noriega Barceló escuchó a las personas afectadas, quienes expusieron sentimientos de miedo e impotencia.
“Se nota un ambiente de tristeza. Hay un vacío. De buenas a primeras se te suspende tu fiesta, que la esperas todo el año, que te identifica, y con un acontecimiento que nadie esperaba. Veo el ambiente de tristeza, tenso en cierto sentido. Hay en la gente preocupación, hay miedo, un miedo mezclado con impotencia”, compartió.
Destacó que la población requiere apoyo, debido a que muchas casas fueron destruidas o registraron daños materiales. “¿Quién se hace cargo de ello?”, cuestionó.
En este sentido, el obispo llamó a la unión y a “dejar diferencias políticas”. Señaló que “los partidos que se radicalizan hacen mucho daño a la sociedad, abren heridas que son después muy difíciles de ir cicatrizando. Yo diría, entrémosle todos en lo que nos corresponde, nuestra gente nos necesita”.
Enfatizó que los problemas de inseguridad no se solucionan con el paso del tiempo, sino que “necesita de una buena voluntad política y una buena voluntad ciudadana”.

