El pendiente brasileño
Los trabajadores volvieron a responder. Economías muy importantes en América Latina son Brasil y México, aunque existan una decena de países con sustanciales recursos naturales como petróleo, oro, platino, cobre, hierro, tierras raras, entre otros. Provocando una salvaje embestida para colocar presidentes de derecha que sean causa de entregar estos recursos naturales a las grandes trasnacionales como está sucediendo en Venezuela.
La victoria de Luiz Inácio Lula Da Silva con más del 51 por ciento permite pensar en detener los embates de la derecha, que se ha pronunciado con el injerencismo de Trump, enfocado a no permitir el crecimiento económico del sur americano, generando pobreza y condiciones sociales paupérrimas.
La fuerza laboral son los trabajadores de un país, son los que mueven la riqueza y son la sustancia económica de las naciones; en México, la población ocupada es de alrededor de 59.6 millones de personas. Cerca del 44.6 por ciento cuenta con un empleo formal (alrededor de 26.5 a 26.9 millones de personas).
La derrota de Lula Da Silva en la primera vuelta nos extrañó ante los logros sociales que se alcanzaron en su gobierno como la inclusión social a gran escala y la reducción de la pobreza, implementando programas como Bolsa Família y Hambre Cero, la creación y fortalecimiento de programas de transferencia de ingresos condicionados que unificaron ayudas sociales y garantizaron el acceso a la alimentación básica para familias vulnerables.
Reducción de la pobreza. Se estima que más de 30 millones de personas salieron de la pobreza y de la pobreza extrema, durante sus primeros mandatos (2003–2010), disminuyendo considerablemente la desigualdad.
El aumento del salario mínimo impulsó una política de recuperación real del salario mínimo y estimuló la formalización del empleo.
Sus primeros años de gobierno combinaron la responsabilidad fiscal con la expansión del mercado interno, logrando altas tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y un descenso de la inflación.
Bajo su gestión, Brasil canceló de manera anticipada la totalidad de su deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Gracias a la reindustrialización, impulsó iniciativas estratégicas como el plan Nova Industria Brasil para fomentar la innovación y el financiamiento a través del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social.
En la educación, amplió la red de universidades públicas federales y creó institutos de educación técnica en todo el país, facilitando el acceso a la educación superior para sectores de menores ingresos.
Posicionó a Brasil como un actor global clave mediante el impulso a los BRICS, la cooperación Sur-Sur y el liderazgo en foros como el G20, lo que le permite independencia en decisiones económicas favorables a Brasil.
Como usted lee, México sigue políticas sociales y económicas similares y ampliadas en las mismas áreas estructurales, por tal, estos países son considerados como de corte progresista, ya que distan mucho de ser socialistas.
Observamos que los trabajadores cumplieron, además de los 391 pueblos indígenas, representados en una población total de 1 millón 693 mil 535 personas.
En México, ya se veía a la derecha cantando victoria con el fascista Bolsonaro, que tuvo el apoyo del gobierno de Estados Unidos, con sus plataformas digitales, es notorio que Lula Da Silva resultó victorioso con un margen muy pequeño de solo 2 por ciento de ventaja.
La izquierda brasileña tiene años de lucha y avanzó en sostener gobiernos en las últimas décadas, con grandes obstáculos que intentaron que un líder de la talla de Luiz Inácio Lula Da Silva, no participara en las elecciones, hasta con trampas legales que lo llevaron a prisión, no importó su estadía en la cárcel para que su pueblo lo olvidara.
Brasil, al igual que Alemania, Estados Unidos, China, Rusia, entre otros países, permite la reelección, sin que su población grite que hay dictadura, porque cada población define su vida democrática, con lo cual vemos que en estos se permite la reelección por el pueblo.
Se demuestra que la cercanía con el pueblo tiende a garantizar que es escuchado y que se siente respaldado en sus necesidades, es claro que todavía falta cumplir con estructuras sociales con mejores beneficios socioeconómicos. México va por el camino correcto en sus políticas sociales; de estas situaciones, la oposición no tiene ni la más remota idea y seguiremos escuchando a los derechistas de Vicente Fox, Alito Moreno, Xóchilt Gálvez y su nuevo líder, el fascista Ricardo Salinas Pliego, quienes fueron rebasados por AMLO con la aplicación de políticas sociales y disminuyendo sus privilegios.
Por lo pronto, a Lula Da Silva lo observaremos para que no haya pendiente en su política social.
