No somos uno ni somos cien, prensa vendida…
“Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante”: Ryszard Kapuscinski
Y todavía no inicia formalmente el proceso electoral en el rancho, y ya muchos pseudo-periodistas, se echan sin pudor las más locas teorías que la ciencia política vomita. Pero no crean ustedes, amables lectores y lectoras, que lo hacen impulsados e impulsadas por su amor a la verdad, nel, lo que les da valor para salir en los medios es su amor al billete y una que otra prestación, previamente acordada con los grupos de poder.
Y salen por todos lados, principalmente en redes sociales, haciendo campaña a favor de unos y en contra de otros sin el más mínimo rigor político (tampoco podemos pedirles tanto), lo importante es recibir el cañonazo de Sor Juanas para seguir viviendo como lo clasemedieros que son. Así, las redes sociales están contaminadas de narrativas que no invitan a la reflexión o el debate, sino al rencor y aversión a aspirantes o partidos, que no les ofrecieron un mejor billelle.
Estos Vito Quiles del rancho (Vito Quiles es un “comunicador” español, con un discurso de la ultraderecha fascista, que hace lo que sus patrones del Partido Popular y Vox le mandan. Es un gilipollas el tipejo), usan el TikTok, el Facebook y cualquier otra red, para supuestamente analizar el momento político que se vive, pero aprovechan para realizar campaña negra contra partidos y aspirantes que no les pagan, porque principios o valores democráticos -de estos comunicadores o comunicadoras- no han demostrado.
Tuve la mala fortuna de ver un video, de una presunta periodista, que saca a relucir las actitudes de pandillero del hijo del góber, ¿y luego? Digo, que bueno que los medios informen, en su momento, y denuncien el porrismo de los hijos o familiares de quien conduce los destinos del rancho o de quien cobra en algún puesto fifí del gobierno. Chido, ¿y luego? ¿Se trata de desviar la atención de otros asuntos vitales para el estado? ¿Se trata de hablar mal de otras instituciones, en este caso, de la Fiscalía? Neta que no entiendo cómo madrear a quien gobierna, le ayuda al aspirante o aspirantes de la oposición. Eso pasa cuando se ejerce una profesión, sin el menor conocimiento de la importancia que tiene el periodismo para fortalecer la cultura democrática, pensando que la nota roja genera votos.
Decía Don Ignacio Manuel Altamirano que “la buena educación es como el perfume de las rosas, se percibe desde lejos”. Y así el buen periodismo. Pero el malo, huele a drenaje y se percibe cuando el hígado le gana al cerebro y, quienes ejercen esta clase de oficio, llenan de pus y suciedad sus alegatos, no contribuyen a consolidar una sociedad democrática.
Estoy convencido de que así no se debe de ejercer el periodismo. Los periodistas, tienen la alta misión de formar ciudadanos, es decir, de poner en la mesa de la discusión problemas que afectan el desarrollo de la sociedad, que impiden la consolidación democrática de las instituciones, que no aseguran la consolidación del sistema de partidos y del sistema electoral y político en general. La estridencia, la nota roja, la podredumbre del código moral, de ciertas familias, solo demuestra que equivocamos el camino para educar a la ciudadanía. Sí, debemos ir de lo particular a lo general, para acreditar que ciertos sectores de la sociedad, poco a poco van cayendo en actitudes autoritarias y fascistas.
Ignacio Manuel Altamirano concebía al periodista como un pedagogo público, no como un fariseo atado a los dogmas de la esclavitud intelectual. ¿Veremos una prensa comprometida con los valores democráticos? Está por verse.
(Nuestra solidaridad con los jóvenes franceses, italianos, españoles, que enfrentan la fuerte embestida de la ultraderecha y el fascismo europeo. ¡Hasta la victoria siempre!)
