Miguel Varela, el dolor de huesos
El 17 de septiembre analizamos, en este mismo espacio, el perfil y la trayectoria de Verónica Díaz Robles, virtual candidata de Morena y el Partido Verde a la gubernatura de Zacatecas; el 1° de octubre a Adolfo “Fito” Bonilla, virtual candidato del PRI; y el 7 de octubre la carta fuerte del Partido del Trabajo, la senadora Geovanna Bañuelos.
Es altamente probable que el PRI construya una coalición electoral con el PAN y el PRD; sin embargo, esta coalición no se ha formalizado, el PRI puede ir solo y el PAN también, por eso hoy hablaremos del gallo que los panistas están impulsando, o sea Miguel Ángel Varela Pinedo, presidente municipal de la capital zacatecana.
Miguel Varela es un político joven y carismático, no es originario de Tlaltenango como muchos creen, no, él nació en Zacatecas, en el IMSS de Quebradilla, el 27 de diciembre de 1988, tiene 37 años; su padre fue agricultor y, como tantos, emigró a Estados Unidos donde residió 30 años, su señora madre es una maestra federal ya jubilada. Miguel es el más chico de los cuatro hijos que tuvieron sus padres, los dos mayores son ciudadanos norteamericanos.
En Tlaltenango estudió la primaria, la secundaria y la preparatoria, después se fue a la Universidad de Guadalajara a estudiar la licenciatura en Estudios Políticos y Gobierno, sacar adelante su carrera no fue fácil, tenía que trabajar para pagar su estancia en la perla tapatía.
Muy jovencito se afilió al PAN, su activismo le permitió ser líder estatal de las juventudes panistas, fue entonces cuando lo apodaron “El Niño Azul”. Como empresario artístico le fue muy bien, organizaba ferias y espectáculos en diversos municipios del sur zacatecano y el norte de Jalisco, fue en uno de esos eventos donde conoció a Karla Guadalupe Estrada García, oriunda de “El Remolino” Juchipila, en el 2019 se casaron y tienen dos hijos.
En el 2016 y con escasos 27 años, ganó su primera elección como alcalde de Tlaltenango, dos años después volvió a ganar, en esos cinco años no solo aprendió a hacer campaña, también aprendió a hacer política y sobre todo a gobernar un municipio de 27 mil habitantes que tiene su particular problemática.
En el 2021, ya con más tablas, el PAN en alianza con el PRI y el PRD, lo postuló para diputado federal por el segundo distrito, el más grande del estado; recorrió varias veces los 28 municipios ganándole con apenas dos puntos de diferencia a la candidata de Morena, PT y Verde. En San Lázaro participó en las comisiones de Federalismo, Asuntos Migratorios e Infraestructura.
Hace dos años nuevamente la alianza PRI, PAN y PRD lo postuló como candidato a la presidencia municipal de Zacatecas, por cuarta ocasión ganó una elección venciendo al actual secretario de Economía con apenas 471 votos de diferencia.
El gobernador a través de su incondicional Tribunal Electoral del Estado le quiso anular la elección, nomás lo victimizaron, la Sala Superior del Trife le dio el gane y desde entonces ha sido un verdadero dolor de huesos para David Monreal.
Fue Varela quien atinadamente echó abajo el absurdo proyecto del segundo piso, fue Varela quien rescató lo que se pudo de la Banda Sinfónica del Estado, hasta su propio festival cultural hizo denominándolo “Ciudades Hermanas”.
Varela, a diferencia de Fito Bonilla, no propone la reconciliación, al contrario, quiere ser gobernador para meter a la cárcel a David Monreal, al mentado Zúñiga y si se puede a Rodrigo Reyes. Varela, insisto, es un verdadero dolor de huesos.
Con las influencias de Ricardo Monreal, ya le mandaron a la Auditoría Superior de la Federación con la consigna de inhabilitarlo, lo van a victimizar de nuevo, en respuesta Varela pide una auditoría igualita, pero para que se revise dónde quedaron los 3 mil 600 millones de pesos del fallido segundo piso.
En fin, Miguel Varela está en la pelea tratando de encabezar la coalición del PRI, el PAN y el PRD, en las encuestas no está tan lejos de Fito Bonilla, son perfiles muy distintos, Fito se formó en la mejor escuela política de México, Varela en la brega, en el trajín; su participación en el proceso sucesorio enriquece el debate y amplía el abanico de opciones dentro de una oposición que cada día la veo con más posibilidades de convertirse en gobierno.
