Universidad, frijoles e Internet
“Los aficionados hackean sistemas, los profesionales hackean personas”: Bruce Schneier
“Vivimos tiempos oscuros, no se puede negar”. Así lo dice en uno de los libros de Harry Potter, el Ministro de Magia, Rufus Scrimgeour. Y no es que quiera fusilarme sus palabras, pero sí, vivimos tiempos muy cabrones. Ya el rector de la UAZ avisó que se acabó el billelle y, por esta pequeña razón, no habrá parné para pagar diversas prestaciones a los académicos (primas de antigüedad para comenzar) y mucho menos el sacrosanto aguinaldo. O sea, nanay de tamales, buñuelos y atole, ya ni pensar en pavo o piernita de cuchi. El señor tenebroso se tomó en serio ponernos a dieta en estos engordadores meses.
Y así cada año. La burocracia dorada de la UAZ sigue sin resolver el problema de la falta de recursos por una u otra razón. Que si la Federación da poca lana, que si el gobierno estatal se queda con todos los impuestos que paga la ciudadanía cada que va a hacer un trámite, que no hay money porque basificamos a un chingo de raza como premio porque gané las elecciones, en fin, un rosario de pretextos.
El asunto es que no se han amarrado los pantalones para exigir lo que a nuestra Universidad le toca o le debe de tocar para no hacer enojar al que cobra como gobernador. En calidad de mientras, que se jodan los profes.
Y así seguiremos por los siglos de los siglos, porque no se ve ninguna presión sobre los que tienen el biyuyo, para encargarles que se mochen para pagar el Internet porque, como dijo en entrevista el aspirante priísta a la gubernatura, podremos dejar de comer, pero no a vivir sin las redes. Pero debo decirle al señor aspirino que, como buenos pequeños burgueses, los profes de la UAZ tenemos la pésima costumbre de lonchar tres veces al día o ¿usted no?
La santa madre Universidad, que ha formado a muchos miembros de la alta burocracia, vive tiempos inciertos. El gobierno federal, en lugar de enfrentar en conjunto con la comunidad universitaria los problemas económicos que la ahogan, se dé a la tarea de construir a lo jijo, universidades del bienestar. Neta que sí, que no quede ninguna comunidad sin una universidad, aunque no coman los profes de las universidades públicas y republicanas.
Según datos de la ANUIES, las aportaciones federales para las universidades públicas del país sufrieron una reducción real promedio del 7 por ciento en su presupuesto, mientras que las Universidades del Bienestar reciben más de 3 mil millones de pesos y la Universidad Rosario Castellanos 1 mil 318 melones de varos. ¿Los profes de esas universidades republicanas sí recibirán su aguinaldo? Si es así, qué chido.
Porque las universidades públicas, formadoras de muchísimos grandes profesionales de la ciencia, en las diferentes áreas del conocimiento, padecerán por falta de lana. Y ya ni ganas dan de ensayar pastorelas ni cantar la forma en que beben los peces en el río. Y tampoco dan ganas de pintarse de payasito, para ir a limpiar parabrisas en algún semáforo de la ciudad, porque ya todos están ocupados por quienes no tienen trabajo formal (pido perdón a la 4T, pero en Zacatecas hay mucho desempleo).
Y si la intención del gobierno del estado es no apoyar a la UAZ y, dado que no ha cumplido con entregar la lana del impuesto que se cobra para nuestra Alma Mater, por lo menos debería de instalar un chingo de semáforos para salir a echar maromas, limpiar parabrisas, recitar poemas, cantar unas rolas, dar consultas jurídicas (sería chido un programa “Del Camellón al Juzgado”) o consultas médicas (en apoyo a Zoé Robledo).
Y como parece que no habrá ni para Sidra Santa Clos, le anuncio a cierta tienda del evasor fiscal, que no vengan a cobrar, que se vayan mucho al Campus Siglo XXI. Ni para el Internet Fito. Tan tan.
