Del Régimen Simplificado de Confianza (RESICO) y el 2027 (V)
En esta quinta y última colaboración dedicada al Régimen Simplificado de Confianza (RESICO) de cara al próximo ejercicio fiscal 2027 y considerando que aún está por aprobarse la Ley de Ingresos de la Federación por el pleno del Senado de la República (aunque ya fueron aprobados los dictámenes en comisiones durante la semana pasada), permítame tratar de dar más énfasis en por qué las y los zacatecanos debemos estar atentos a lo que conllevan las modificaciones propuestas principalmente alrededor de la Ley del Impuesto Sobre la Renta y enfocados en el sector primario, un espectro económico de gran envergadura en nuestra entidad federativa.
Le cité textual en la anterior colaboración algunos elementos considerados en la propuesta, y creo que vale la pena retomarlos. Le plasmé que “(…) en la presente iniciativa se propone continuar ofreciendo apoyo al sector primario, precisando que esta Administración, dentro del paquete de reformas para la LISR [Ley del Impuesto Sobre la Renta] para 2027, sometió a consideración de esa Soberanía el aumento del monto a que se refiere el artículo 113-E, párrafo noveno de la LISR de 900 mil a 1 millón de pesos, por lo que en congruencia con dicho aumento, en el artículo 25, fracción II de la presente iniciativa, se prevé que las personas físicas que se encuentran tributando en el RESICO a que se refiere el Título IV, Capítulo II, Sección IV de la LISR, dedicadas exclusivamente a actividades agrícolas, ganaderas, silvícolas o pesqueras, cuyos ingresos efectivamente cobrados en el ejercicio, excedan de 1 millón de pesos, paguen el ISR conforme al referido régimen, únicamente por los ingresos que excedan de dicha cantidad, estableciendo la exención para ese monto de 1 millón de pesos”.
Esta novedad legislativa no debe pasarse por alto y no debe dejarse únicamente para que las personas contribuyentes (físicas o morales) que tienen su actividad primordial o exclusiva en el sector primario se enteren por sí solas. Muy por el contrario, me parece que se puede abrir la puerta para que, desde la perspectiva de la coordinación interinstitucional y con la participación activa y propositiva de distintas esferas de la vida pública -empezando por las instancias públicas- la información alrededor de este régimen fiscal (partiendo de las consideraciones alrededor de los beneficios de la formalidad) se lleven a los diferentes sectores del estado con la participación colectiva.
Con ello me refiero a que, desde ya, quienes por una u otra razón tengan una relación económica/productiva con el sector primario, pueden considerar espectros de capacitación y entendimiento de lo que conlleva el régimen y prepararse para que el próximo año puedan estar en ese marco de formalidad y cumplimiento de obligaciones fiscales, pero, sobre todo, de los beneficios que la propuesta de exención tributaria tiene para el sector.
Y su Usted se pregunta, ¿por qué debo estar atento a esto? Porque, como le decía también en la anterior entrega, “entre más personas contribuyentes conozcan y dimensionen las bondades de la formalidad, insisto, será ganar-ganar para todos: se gana en la formalidad, se ordenan cuestiones gubernamentales, se atienden las responsabilidades contributivas y, sobre todo, se generan condiciones para tener una mayor posibilidad de competitividad económica”, que el algo que nuestro campo requiere.
Por años hemos vivido en un enorme hoyo negro de informalidad económica, ignorancia fiscal y desdén institucional. Esa fórmula afecta la vida productiva de nuestro país, pero es más dañina particularmente sobre las personas que tienen en la actividad del sector primario su sustento económico y quizás la única vía de progreso en su calidad de vida a través.
El inicio del esfuerzo de capacitación y difusión sobre el RESICO para el sector primario, sobre todo en Zacatecas, debe de venir, insisto, de la confluencia institucional, de una coordinación en la que las organizaciones públicas y privadas que tienen vinculación con nuestro campo reconozcan al régimen no solamente en su dimensión fiscal recaudatoria, sino en lo que facilita desde la identidad fiscal hasta la exención impositiva, porque en la medida en que ese se genere se irán derribando barreras que no hacen más que afectar a la gente de nuestro campo.
*Doctor en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Administración Pública, UNAM
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