Doble nacionalidad y lealtad
En 1824, hace más de 200 años, los mexicanos nos dimos nuestra primera Constitución en la que decidimos constituirnos como una República representativa, popular y federal en la que el ejercicio del supremo poder de la Federación se divide en Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
El artículo 76 de esa primera Constitución estableció como requisitos para ser presidente o vicepresidente ser mexicano por nacimiento, tener 35 años de edad y residir en el país.
La Constitución juarista de 1857 agregó dos requisitos: estar en ejercicio de sus derechos y no pertenecer al estado eclesiástico, sin embargo, el artículo 30 consideró como mexicanos a los nacidos en el extranjero de padres mexicanos y los extranjeros que se naturalicen.
La Constitución de Querétaro de 1917 agregó otros requisitos: ser hijo de padres mexicanos por nacimiento, haber residido en el país el año anterior al de la elección, no estar en el Ejército o ser secretario o subsecretario de Estado 90 días antes de la elección y no haber participado en alguna asonada, motín o cuartelazo.
En 1994 se permitió ser presidente a quien sea hijo de un extranjero, se dijo que esta reforma pretendía favorecer a Carlos Hank González (hijo de alemán), pero el beneficiario fue Vicente Fox (hijo de española); se incrementó el requisito de la residencia de uno a 20 años, la separación del Ejército también se incrementó de 90 días a seis meses y se incluyó al Fiscal General de la República y a los gobernadores.
Más recientemente se agregó el impedimento del nepotismo, o sea no estar casado o tener parentesco con la o el presidente saliente.
Pues la presidenta Sheinbaum acaba de mandar al Congreso una iniciativa para agregar un nuevo requisito no solo para ser presidente o presidenta de la República, también para ser gobernador o jefe de Gobierno de la Ciudad de México, se pretende que los aspirantes a esos cargos no tengan ni adquieran otra nacionalidad, si la tienen deberán renunciar a ella antes de solicitar su registro oficial; ya estando en el cargo tampoco podrán solicitar otra nacionalidad ni usar pasaportes extranjeros.
La presidenta argumenta que la reforma es para asegurar lealtades exclusivas y blindar las decisiones de Estado ante intereses ajenos a México.
Hay millones de mexicanos dentro y fuera del territorio que aquí nacieron, tanto ellos como sus padres, pero por necesidad se fueron a trabajar a Estados Unidos, allá se casaron, tuvieron hijos y adquirieron la nacionalidad norteamericana sin perder la mexicana, ¿esos compatriotas desplazados que con gran esfuerzo nos mandan 62 mil millones de dólares al año, no deben aspirar ni a la Presidencia ni a la gubernatura de su estado porque no le garantizan lealtad a México?
La lealtad es una virtud que implica honor, gratitud, fidelidad, respeto, coherencia, honradez, franqueza, nobleza, integridad, respeto, decencia y rectitud, ¿de verdad la presidenta Sheinbaum considera que nuestros paisanos radicados en el extranjero no tienen esas virtudes?
¡Por favor!, si hay alguien que ama a México, que le duele México, que defiende y apoya con todo a México, son nuestros migrantes, no hay más que verlos con la camiseta verde bien puesta en los estadios de Los Ángeles, Dallas, Chicago o Nueva York entonando a todo pulmón nuestro glorioso Himno Nacional o el “Cielito lindo”; no hay más que verlos regresando cada que se puede a las fiestas patronales de sus pueblos; no hay más que verlos haciendo lo que no hace el gobierno, arreglando el camino, la escuela o la casa de salud de su comunidad.
¿Quién demonios le sugirió a la presidenta esta iniciativa evidentemente discriminatoria? ¿En qué cabeza cabe?, entiendo que su trillado rollo de la soberanía es para justificar la no extradición de sus correligionarios acusados de estar coludidos con el narco, entiendo también que la soberanía y el nacionalismo van de la mano, pero pretender que esta descabellada iniciativa sea reflejo de nacionalismo y de defensa de nuestra soberanía es un error garrafal.
Yo espero que las y los legisladores zacatecanos que fueron a Estados Unidos a pedir el voto de los migrantes sean leales con ellos y consigo mismo, espero que no aprueben esa barbaridad, si lo hacen estarán etiquetando como mexicanos de segunda a una comunidad que allá los asedia Trump y acá les acotamos sus derechos.
