Preparándonos para disminuir riesgos a nuestro paso por la Tierra
El gran problema de nuestra demografía. Cuando impartía clases en la Unidad Académica de Ciencias de la Tierra, en la materia de Geología Física II, mostraba a los alumnos, por qué teníamos que estar preparados técnica y socialmente para detener los cambios en los recursos naturales con una gran conciencia social.
Había maestros que decían a los estudiantes que era grilla, esos mismos que echaron a perder la licenciatura en Ciencias Ambientales y que por desgracia con trampas, arribaron por 8 años a dirigir la unidad, con consecuencias muy tristes para los jóvenes que egresaban de la licenciatura, al no tener herramientas para no resolver problemas de su profesión.
Es sumamente importante saber cómo resolver los problemas que genera la presión de los humanos sobre los recursos naturales, aquí en NTR, hemos escrito sobre este tema, siempre esperando que se otorgue la atención para resolver estos problemas, ya que proponemos soluciones, pero sí no hay elementos humanos en los gobiernos, ya no digamos con experiencia, sino con disposición para aprender y desarrollar estrategias y técnicas que den respuestas favorables, no es posible resolver. Llevamos más de 24 años sin cabeza en el área ambiental y económica.
¿Por qué nos sigue interesando resolver los problemas para disminuir los desastres naturales? Por esos datos que señala la ONU, como los siguientes:
Los desastres son cada vez más costosos y sus impactos están subestimados. El Informe de Evaluación Global sobre la Reducción del Riesgo de Desastres (GAR2025), publicado por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), calcula que los costos directos de los desastres ascienden a unos 202 mil millones de dólares anuales. Sin embargo, cuando se consideran las pérdidas indirectas y los impactos en los ecosistemas, el costo real supera los 2.3 billones de dólares.
Para México tiene costos muy altos, su causa es por la negligencia de sexenios neoliberales que dejaron de atender y buscar mecanismos que resolvieran la problemática.
En las últimas dos décadas, los desastres naturales han costado a la economía mexicana aproximadamente 582 mil millones de pesos (un promedio de 26 mil 454 millones de pesos al año).
La deforestación es un gran causante de grandes desastres naturales, la política de “Sembrando vida”, que los ignorantes neoliberales de la derecha y algunos profesionistas hasta con posgrado han criticado, ellos quisieran que se otorgaran esos recursos de forma personal.
Con López Obrador el recurso del programa llegó de forma directa (no dudemos que a lo mejor había vivales que no lo aplicaban). Con el programa volvió a los niveles de 2000 a 2004 en que la inercia del manejo de recursos naturales en la Semarat, estructurada por la maestra Julia Carabias y que retomó Víctor Lichtinger, hubo control de esas actividades no controladas de la ganadería y agricultura, principales causantes de la deforestación que en el 2004 se estimó en 136 mil hectáreas (ha), con los neoliberales panistas y priistas llegó a 350 mil ha.
La deforestación de montaña en México provoca la pérdida de estabilidad en las laderas, la reducción grave en la captación de agua y la destrucción de hábitats endémicos. Por eso usted en los noticieros observa esos torrentes salvajes que buscan -por gravedad- su estabilidad hasta llegar a receptáculos en lagos y en el mar.
Veamos que los cambios de temperatura global alteran la situación climática de la atmósfera y su impacto en los océanos al aumentar el calor en los mares y por lo tanto en la evaporación, lo que propicia grandes volúmenes de humedad en la atmósfera que llegará a la población terrestre con grandes tormentas, que, hemos visto, arrasan todo lo que encuentra a su paso y de ello no se salva ningún país.
Vemos con satisfacción que ya no estén al frente de la dependencia ambiental federal personajes como Albertos Cárdenas, Luegue Tamargo, Rafael Pacchiano Alamán y hasta la morenista María Luisa Albores González y que ahora que esté al frente, Alicia Bárcenas.
Claudia inicia con proyectos tan importantes como el rescate de cuencas hidrológicas como la del río Tula, el Lerma Santiago y Atoyac, todos en el centro de México y con grandes problemas ambientales.
Hablar de Zacatecas es comprender que los funcionarios ambientales están dormidos en sus laureles, bueno, ya se van.
