ZACATECAS. Tras más de dos años de estudios técnicos y monitoreo especializado, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) concluyeron que los sismos registrados en la Capital no son provocados por la actividad minera, sino que responden a procesos geológicos naturales.
Este viernes fue presentado el dictamen del estudio sociológico realizado a partir del sismo ocurrido el 15 de noviembre de 2023 en el Centro Histórico de Zacatecas y colonias aledañas, el cual motivó a la instalación de una mesa permanente de análisis con autoridades, especialistas y vecinos.
Como parte de los acuerdos de entonces, se realizaron estudios sismológicos, geológicos y estructurales, además de la instalación de una red de monitoreo con sismógrafos en distintos puntos de la ciudad. Estas acciones, explicaron, permitieron recopilar información precisa sobre la actividad sísmica y las condiciones del subsuelo.
Raymundo Martínez, docente e investigador de la UNAM, expuso que, a través del Servicio Sismológico Nacional (SSN), se reportó que entre 2015 y 2026 se registraron al menos 764 eventos sísmicos en la zona, la mayoría de baja magnitud, entre 1.6 y 3.5 grados, muchos de ellos imperceptibles para la población.
Detalló que, para mejorar la precisión del análisis, se amplió la red de monitoreo con seis estaciones adicionales, lo que permitió diferenciar entre vibraciones de origen natural y aquellas generadas por actividades humanas, como las voladuras o explosiones en minas.
En tanto, el investigador Luis Antonio Domínguez explicó que las explosiones mineras y los sismos naturales presentan “firmas” distintas en los registros sísmicos. Mientras las voladuras generan señales inmediatas y de corta duración, los sismos naturales muestran patrones más complejos asociados al movimiento de fallas geológicas.
Durante el estudio, reveló, se identificaron 157 eventos asociados a explosiones y 22 sismos naturales claramente definidos. Estos últimos pueden ocurrir a cualquier hora del día y están vinculados a la dinámica interna de la corteza terrestre.
Además, dijo, se detectó que las explosiones suelen concentrarse en horarios específicos principalmente alrededor de las 6 de la mañana y 18 horas, lo que permitió separarlas del comportamiento sísmico natural.
Fallas geológicas, principal causa
El docente e investigador de la UAZ, Felipe de Jesús Escalona Alcázar expuso que, mediante análisis geológico, estructural y geomorfológico, se identificó la presencia de múltiples fallas geológicas en la zona norte de la ciudad, las cuales explican la recurrencia de los movimientos sísmicos.
Los estudios evidenciaron que las fracturas en viviendas y banquetas siguen patrones alineados con estas fallas, lo que refuerza la hipótesis de un origen natural. Asimismo, se detectaron procesos de erosión, socavación y debilitamiento del terreno que también influyen en los daños estructurales.
Magnitud de eventos descarta relación minera
Otro de los puntos clave del dictamen es la magnitud de los eventos. De acuerdo con los especialistas, los sismos registrados son de baja intensidad y, para generar un movimiento de mayor magnitud, por ejemplo, de 4 grados, se requeriría una liberación de energía miles de veces superior a la que pueden producir las voladuras convencionales.
“Un sismo de magnitud 4 implicaría una energía que no puede ser generada por explosivos utilizados en minería”, explicaron durante la presentación en la escuela de Ciencias de la Tierra.
El dictamen técnico conjunto establece que no existe evidencia científica que vincule la actividad de la mina Capstone Copper con los sismos registrados en Zacatecas. En cambio, se atribuyen a procesos naturales relacionados con fallas geológicas y características propias del subsuelo en la región.
Las autoridades informaron que el monitoreo continuará de manera permanente para garantizar la seguridad de la población y dar seguimiento a la actividad sísmica en la zona.
Vecinos inconformes con el dictamen
Los vecinos rechazaron el dictamen que descarta relación entre la actividad minera y los sismos. Representantes de colonias cercanas a la mina Capstone Copper en la capital manifestaron su inconformidad con el dictamen técnico presentado por especialistas de la UNAM, la UAZ y la CFE.
Señalaron que, pese al monitoreo, las conclusiones no reflejan la percepción ni la experiencia directa de quienes habitan en las zonas afectadas, donde afirman que las vibraciones y daños en viviendas coinciden con las operaciones mineras.
Los habitantes inconformes consideran que los argumentos expuestos por los especialistas no son concluyentes, pues aseguraron que las explosiones registradas en horarios específicos, principalmente por la mañana y al atardecer, coinciden con las vibraciones que perciben, por lo que piden que no se descarte la influencia de la actividad minera.
Además, cuestionaron que, aunque el estudio identifica daños estructurales en viviendas y condiciones de debilitamiento del terreno, no se establezca con claridad la responsabilidad de la empresa minera en dichas afectaciones.
“Nosotros somos quienes vivimos aquí y sentimos los movimientos; no pueden decirnos que todo es natural sin considerar lo que pasa diariamente”, expresaron algunos de los vecinos, quienes exigieron mayor transparencia en los estudios y la realización de nuevas evaluaciones independientes.
Los vecinos reiteraron su llamado a las autoridades para que se mantenga el monitoreo, pero también para que se abran nuevas líneas de investigación que incluyan la participación directa de la comunidad y especialistas independientes.
Acciones complementarias y atención a la población
Paralelamente a la realización del estudio sismológico, autoridades estatales, municipales y federales implementaron acciones comunitarias como rehabilitación de espacios públicos, mejora del sistema de agua potable, instalación de luminarias, limpieza y capacitaciones en protección civil.
También se realizaron evaluaciones estructurales en al menos 80 viviendas, con el fin de identificar posibles daños derivados de vibraciones o condiciones del suelo.

