No eran hombres solos
El cambio de régimen, del Imperio a la República (1823), generó nuevas instancias de poder político —la Gobernación y la secretaría de gobierno, el Poder Legislativo, el Tribunal de Justicia y otros cargos, merced a la separación de las rentas para el gobierno general y para el estado—.
Igualmente, la formación de los espacios provocó la emergencia de grupos, tanto porque unos hombres accedieron a las instancias y otros pugnaron para acceder; en ambos casos concurrieron prosélitos y fomento de clientelas. Vale asentar: todos no eran “la elite” ni tampoco las elites, sino el conjunto de individuos partícipes en el espacio público.
Previo al cambio de régimen, la Diputación provincial asumió un rol político protagónico y disminuyó el rol pretérito de la Intendencia (1822-1823), en la nueva fase esta última instancia pasó a ser la Comisaría general, dependencia de la Secretaría de Hacienda.
La Diputación fue sustituida por el Congreso constituyente, éste nombró a los gobernadores y tenientes del período preconstitucional —Juan Peredo, Pedro José López de Nava, José María Bracho, Domingo Velázquez—. También erigió los tribunales de justicia provisionales, los cuales laboraron con base en la legislación española.
Los individuos del nuevo régimen sabían leer, escribir, conversar, negociar por las contribuciones fiscales y estar interactuando en los lugares de las nuevas sociabilidades. Todos realizaban transacciones económicas como propietarios, arrendatarios y prestadores o usuarios de servicios. La mayoría eran hombres casados, hecho que los involucraba en redes sociales amplias, donde jugaba un rol el prestigio de la alianza y evidenciaba la estrategia de los enlaces.
En cuestiones de estudios, se configuraron redes de relaciones sociales no cerradas. Por un lado, estuvieron los que se formaron o vivieron en la Ciudad de México —José María Bocanegra, Santiago Ruiz de Villegas, Domingo Velázquez—; en otro los que acudieron a Guadalajara —Valentín Gómez Farías, Luis de la Rosa—; otro más, los que mantuvieron un mayor arraigo en Zacatecas —Francisco García Salinas, Manuel González Cosío, Marcos de Esparza—.
No ignore a los hombres y los grupos en cada distrito, había tanto distantes como próximos a la ciudad de Zacatecas, dependiendo de las redes y ubicación en las instancias de poder local. Tampoco es soslayable la procuración de separarse de la provincia y el estado libre, por ejemplo, Pinos y Sombrerete procuraron ir a San Luis y Durango, respectivamente (1825); Aguascalientes hizo lo suyo (1835). Poco dijeron sobre el tema los hombres no homogéneos de Fresnillo, Jerez, Tlaltenango, Villanueva y Mazapil.
En el conjunto de individuos es necesario tener en cuenta a los diputados y senadores nombrados Congreso general. Esas posiciones no eran tan deseadas, hubo quienes no aceptaron ir a la capital del país, otros pidieron licencia para volver a sus comunidades. En todos los casos residieron en habitaciones rentadas, algunos fueron acompañados con sus esposas y en la capital nacieron sus hijos.
Señalo lo obvio: ninguno de los individuos que participaron en el espacio público eran hombres solitarios. Relatarlos de esa forma es mantener un sesgo que impide mirar parte de los resortes que motivaron a los hombres del nuevo régimen. Todos tuvieron familia y formaron un núcleo vinculado a otras familias; según el lugar de estudio, proyectaron grupos con culturas políticas próximas y formularon intereses próximos, por ejemplo, quienes acudieron a Guadalajara votaron por Iturbide como emperador, luego fueron los “federalistas radicales”. En otras entregas irán datos sobre su alrededor social y cómo esto influyó en su hacer público.
Septiembre 7 de 1912
En la columna “Instantáneas”, del periódico La Nación —órgano del Partido Católico Nacional—, aparece el artículo Zacatecas. El escritor es Ramón López Velarde. Lo firmó como Marcelo Estébanez.
El texto es radicalmente diferente a lo publicado sobre política. El jerezano alude a la declaración legislativa del licenciado J. Guadalupe González Estrada como gobernador constitucional de Zacatecas. Trata diferente a González, le da parabienes y reconocimiento. Lo común en Instantáneas es criticar a los gobiernos de Aguascalientes, San Luis Potosí, Colima y Jalisco.
Las notas son desde el catolicismo militante que observa los excesos del liberalismo político. Es dable señalar: López Velarde trató a González en los días potosinos de la oposición antirreeleccionista (septiembre de 1910) y también cuando el jerezano fue candidato federal antirreeleccionista.
Posdata
Concluyó, la semana pasada, la Feria Nacional del Libro de Zacatecas. En el evento hubo novedades editoriales, autores y públicos diferentes. El mercado impreso es un rostro cultural del presente, da cuenta de una organización y fomento de lo nuevo. Allí adquirí para mi rentrée otoñal.
