Celebremos el orgullo y los Derechos Humanos
El mes del orgullo, celebrado cada junio en muchos países del mundo, es mucho más que un desfile colorido o una bandera arcoíris ondeando en las calles y redes sociales, es un llamado a la memoria, a la visibilidad y a la reivindicación de los derechos humanos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans, queer y más.
La lucha por la igualdad y el respeto no es exclusiva de una comunidad, sino un compromiso compartido por todas las sociedades que aspiran a la justicia, la inclusión y la dignidad humana.
La conmemoración del orgullo Lésbico, Gay, Bisexual, Trasvesti, Transgénero, Transexual, Intersexual, Queer y Más (LGBTTTIQ+) tiene su raíz en los disturbios de Stonewall, ocurridos en Nueva York, en junio de 1969, cuando un grupo de personas homosexuales, trans y drag queens se rebeló contra la violencia policial y la persecución sistemática.
Este evento marcó un antes y un después en la historia de la lucha por los derechos de las personas LGBTTTIQ+, dando origen al movimiento moderno por la igualdad. Desde entonces, las marchas del orgullo no son solo fiestas, sino también actos políticos que recuerdan el valor de quienes alzaron la voz frente a la represión.
Celebrar el orgullo es, por tanto, un acto de memoria histórica, es reconocer que los derechos como el matrimonio igualitario, a la identidad de género o a la protección contra crímenes de odio, no fueron concesiones espontáneas, sino conquistas logradas gracias a la lucha constante de activistas.
Los Derechos Humanos son universales, inalienables y deben ser garantizados sin discriminación alguna. La celebración del orgullo debe ser, por tanto, una plataforma para exigir políticas públicas que garanticen la igualdad sustantiva, que implica que existan leyes que protejan de la discriminación, atención médica digna para las personas trans, educación con perspectiva de diversidad y sistemas de justicia que castiguen los crímenes de odio con seriedad.
La promoción de los derechos humanos debe incluir activamente a las poblaciones más vulnerables dentro de la comunidad LGBTTTIQ+, como personas transgénero, racializadas, con discapacidad y migrantes.
La empatía y la educación son pilares para el cambio, cuestionar nuestros prejuicios, escuchar a quienes han sido históricamente silenciados, y actuar con coherencia es parte fundamental del compromiso con los derechos humanos.
TODOS LOS DERECHOS PARA TODAS LAS PERSONAS.
*Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ)
