ZACATECAS. El Soyate consolidó su posición como uno de los favoritos al título en el Congreso y Campeonato Estatal Charro Zacatecas 2025 tras sumar 477 puntos en una presentación que los acerca al objetivo de coronarse campeones.
Con esta puntuación, el equipo se establece como la marca a superar por el resto de los participantes en la competencia.
Desde el primer momento, Alejandro Goñi Rojo marcó la pauta. Montado en su yegua «La Fortuna», ejecutó una cala de caballo que arrancó aplausos y le valió 45 puntos, estableciendo el tono de lo que sería una tarde espectacular para el conjunto.
La magia continuó con Enrique Jiménez en los piales. Tres lazos, tres aciertos. La precisión del charro conquistó al público que comenzaba a intuir que algo especial estaba ocurriendo en el ruedo. «No hubo fallo, no hubo vacilación» decían los locutores.
En las colas a caballo, el trío conformado por Arturo Ibarra, Andrés Zermeño y Alfonso Navejas ofreció una verdadera cátedra.
La sincronización, la técnica y la elegancia se combinaron para demostrar por qué esta disciplina es considerada un arte dentro de la charrería.
Cuando sonaron los últimos compases de la terna y el jineteo de toro, El Soyate ya había acumulado 306 puntos.
Las manganas fueron el momento cumbre, Enrique Jiménez Martínez se transformó en el protagonista absoluto de la tarde con tres aciertos a caballo y dos a pie.
El público se puso de pie, las ovaciones llenaron el aire y el charro saboreó esos instantes que justifican años de preparación.
Óscar Guerra tenía en sus manos el cierre perfecto, el paso de la muerte, esa suerte que pone los nervios de punta a cualquiera, fue ejecutado con la maestría que caracteriza a los grandes.
Los 477 puntos finales coronaron una actuación que rozó la excelencia.
Al final, solo una mangana los separó de la charreada completa, tan cerca de la perfección que el sabor fue agridulce, pero la satisfacción de haber brindado un espectáculo de primer nivel quedó intacta.
El Soyate demostró que cuando la técnica se combina con la pasión, la charrería alcanza su máxima expresión.

