La educación en Zacatecas
Las manifestaciones han sido el pan nuestro de cada día. El sector educativo en el estado se encuentra convulsionado; el motivo es económico.
La falta de pago de algunos bonos pactados con el sector docente no fue lo que activó estas manifestaciones, tanto en sus espacios laborales como en oficinas de las administraciones públicas municipales y estatales.
Con las manifestaciones comenzó el ir y venir de declaraciones, muchas del gobierno fueron de descalificación, lamentablemente.
Primero piden a los maestros que se sensibilicen con la sociedad zacatecana; ¿qué los maestros no forman parte también de la sociedad zacatecana?, ¿quién se sensibiliza con los maestros por los compromisos económicos adquiridos que no pudieron pagar porque el bono pactado no llegó?
En segundo lugar, el contabilizar dolosamente las prestaciones del magisterio como si por el número de éstas se colocaran en una posición de privilegio, cuando muchas de ellas son mínimas y ni siquiera son de carácter económico, a diferencia de los funcionarios que sí tienen demasiadas prestaciones de carácter económico y sí los colocan en una situación de privilegio.
En tercer lugar, quien no ha dejado de recibir su salario no está en condiciones de criticar a aquellos que se manifiestan por no recibir su pago, porque no hay empatía.
Los docentes de todos los niveles, desde educación básica, media, superior, forman una parte muy importante no solo en la sociedad, sino que son pilar fundamental en la formación de una mejor sociedad.
En muchas culturas, la figura del docente es respetada y tratada como una de las actividades más importantes con mejores salarios que otras profesiones. Desgraciadamente en nuestro país y, en particular en Zacatecas, vemos cómo la docencia perdió relevancia y somos tratados como si fuéramos prescindibles.
Cuando el gobierno pide sensibilidad, él es insensible ante la problemática social que enfrenta. Cuando el gobierno menoscaba las percepciones, es el propio gobierno, en particular sus altos mandos, quienes, desde su posición de privilegio, menosprecian el salario raquítico que reciben muchos profesores.
Cuando se es capaz de criticar una lucha por la defensa de los derechos colectivos sin dimensionar que, para muchas familias zacatecanas, el poner comida en la mesa depende del pago puntual de esos bonos, entonces a esos a quienes piden sensibilidad es a quienes se les debe solicitar que sean sensibles a los problemas de aquellos a los que están vulnerando.
La Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y sus docentes no somos ajenos a este problema. La sociedad zacatecana tiene la percepción de que los profesores universitarios estamos en una zona de confort, cuando en realidad son solo los funcionarios quienes están en esa posición de privilegio.
Se dejaron de pagar muchas prestaciones económicas sin que nadie diga nada, porque se nos exigió ser sensibles, pero nadie es sensible a la precarización de los docentes universitarios.
El Estado tiene que ser sensible a la labor docente, sobre todo en el marco de un proceso de pacificación, porque es precisamente la educación donde se centralizan muchos de los esfuerzos por garantizar la paz.
Es justamente en la educación donde está el presente y el futuro de la sociedad zacatecana, todos somo parte de ella y la sensibilidad debe ser recíproca.
