La voz de los que no pueden hablar
Mi nombre es Regina Ortiz Cardona, curso actualmente el 6 grado en la escuela primaria González Ortega en el municipio de Zacatecas. Soy una Guardiana del Patrimonio de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) y de la Junta de Monumentos. Los Guardianes del Patrimonio somos buenos ciudadanos, pues respetamos las leyes y seguimos las reglas. Los guardianes somos respetuosos, incluso con los animales.
Para mí, las leyes son como las reglas de un juego que nos sirven para convivir en paz, para saber qué se vale hacer y qué no, y, además, para que nadie use la fuerza o el abuso contra los más vulnerables. Todo sería desorden e injusticia sin las leyes. La convivencia debe basarse en el orden, la protección, el respeto y la justicia. Todos necesitamos límites para vivir mejor; no solo las personas necesitan leyes que las cuiden, los animales también necesitan esa protección.
Me parece muy importante que existan leyes que protejan a los animalitos, pues ellos son seres sintientes. Con ello quiero decir que sienten dolor, miedo y alegría al igual que nosotros. Pero ellos no pueden ir a denunciar abusos ante un juez; no tienen voz, por eso nosotros tenemos que ser su voz. Crear leyes para ellos demuestra que somos una sociedad con empatía y que entendemos nuestra responsabilidad sobre los seres vivos con los que compartimos la calle, el parque y la colonia.
Creo que las personas que maltratan a los animales deben recibir sanciones. No debe haber impunidad, pues el maltrato debe castigarse para frenar la violencia. Quiero explicar, una consecuencia justa no debería ser solo pagar una multa; al contrario, debería implicar la reparación del daño con servicio comunitario, limpiando refugios o cuidando animales rescatados, incluso años de cárcel para quien prive de la vida a algún animal. También, los agresores de los animales deberían ser obligados a tomar talleres de reeducación sobre el respeto a la vida.
Si no existieran las leyes para protección de animales habría más desamparo y abandono masivo, crueldad sin castigo, incluso peleas clandestinas a plena luz del día; estaría más normalizado el maltrato y habría mucho caos. Una sociedad que tolera la violencia hacia los animales termina normalizando la violencia entre las personas mismas. Yo lo veo de cerca, ya que por donde vivo sí hay animalitos en la calle, perros y gatos buscando comida entre la basura; aunque hay vecinos con mucha solidaridad que les ponen platos con agua y croquetas afuera de sus casas, aun así muchos animales pasan frío por la lluvia y viven en la intemperie.
Los animalitos que viven en situación de calle generalmente están enfermos, sin techo seguro y sufriendo el abuso de gente mala que los patea o les avienta piedras. Quienes los abandonaron caen en omisión de cuidados. No solo los de la calle tienen ese sufrimiento e indiferencia, muchas veces los que tienen animalitos en casa no les brindan atención médica, por lo que sufren enfermedades sin que nos demos cuenta.
Afortunadamente sí conozco redes de apoyo y refugios de rescatistas independientes como: Serch Rescata y Dog Love, Rescatando Huellitas, entre otros, que no reciben apoyo del gobierno. Ellos usan su propio dinero y medios para curarlos, rescatarlos y llevarlos a las veterinarias. En ocasiones ellos mismos promueven esterilizaciones a los animalitos de la calle, así como las adopciones responsables. Ellos son ejemplo de ciudadanos responsables con la vida animal.
Yo también he tenido mascotas. Tengo un perro que se llama Loki y he aprendido que ser tutora responsable no es solo darle croquetas. Es llevarlo al veterinario, tener su cartilla de vacunación al día, pasearlo con correa, recoger sus desechos, dedicarle tiempo de calidad para jugar y darle cariño. Eso es bienestar.
Como Guardiana del Patrimonio quiero contagiar este mensaje. Al igual que yo, más niñas y niños pueden sumarse al cuidado y respeto de los animalitos. Esto se puede lograr con el ejemplo cotidiano: respetar a los perros de la calle, explicando que no son juguetes de peluche y organizando acciones escolares como recolectar alimento para refugios, promoviendo que haya más campañas gratuitas de esterilización y fomentar la adopción responsable. Cuidar a los animales es cuidar nuestras calles, nuestros parques y nuestra casa. Eso también es cultura de la legalidad.
*Alumna de la Escuela Primaria González Ortega
