El rostro humano de la justicia*
Hay profesiones que se eligen por vocación y otras que terminan eligiéndonos a nosotros. Creo que la nuestra es de las dos. Nadie llega a este servicio sin haber sentido, en algún momento, que la justicia no es una palabra abstracta, sino un rostro: el de una víctima que espera ser escuchada, el de una familia que busca respuestas, el de una comunidad que necesita creer que todavía vale la pena confiar.
En el contexto del Día Nacional del Ministerio Público, quiero detenerme un momento, solo un momento, en lo que muchas veces nadie ve. Nadie ve las madrugadas en que una carpeta de investigación no nos deja dormir. Nadie ve las cenas que se enfriaron, los cumpleaños que llegamos a mitad de la fiesta, las llamadas que contestamos con el corazón apretado porque del otro lado alguien estaba viviendo el peor día de su vida. Y, sin embargo, aquí estamos. Una vez más. Porque entendimos que cada expediente tiene un nombre, una historia y una esperanza detrás.
Representar a la sociedad no es un título: es una promesa. Es ponernos de pie por quienes no tienen voz, por quienes tienen miedo, por quienes han perdido tanto que lo único que les queda es la confianza en que alguien responda por ellos. Esa confianza es un tesoro frágil, y cada día, con cada decisión, con cada audiencia, con cada palabra de aliento a una víctima, la cuidamos o la perdemos.
Sé que el camino no es fácil. Sabemos de las críticas, de la carga de trabajo, de los recursos que a veces no alcanzan, de los casos que nos duelen más de lo que quisiéramos admitir. Pero también sé algo más: que detrás de cada fiscal, agente, perito, analista y colaborador de esta institución hay una persona que decidió no mirar hacia otro lado. Y eso, compañeras y compañeros, tiene un valor que ningún reconocimiento alcanza a medir.
Hoy quiero agradecerles. Gracias por la integridad cuando es difícil mantenerla. Gracias por la empatía cuando el cansancio pesa. Gracias por la firmeza cuando la presión aprieta. Y gracias a las familias de quienes servimos, porque ustedes también sostienen esta institución desde casa, con paciencia y con amor.
Recordemos también a quienes ya no están con nosotros, a quienes entregaron su vida y su vocación a este servicio. Su ejemplo sigue caminando entre nosotros.
Que este día nos recuerde por qué empezamos. Que nos renueve el compromiso de seguir trabajando con honestidad, con humanidad y con la convicción de que la justicia, aun cuando tarda, se construye con personas como ustedes. Porque al final, cuando alguien pregunta qué es el Ministerio Público, la mejor respuesta no está en una ley ni en un edificio. Está en ustedes.
*Columna colectiva de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE)
**Fiscal General de Justicia del Estado de Zacatecas
