FRESNILLO. El gobierno municipal inició la distribución de 40 litros de hipoclorito de sodio por comunidad para garantizar la potabilización del agua en localidades con problemas en la desinfección, informó Francisco Rocha Caldera, director de Servicios Regulatorios y Recaudatorios.
Precisó que el abasto ha permitido la cloración en localidades donde ésta se había suspendido por falta del insumo, y con ello, expuso, una disminución en los casos de enfermedades gastrointestinales, particularmente diarreas.
Ahora, continuó, este programa llegará durante esta semana a Río Florido, Montemariana, Redención, Estación Gutiérrez, Morelos, Rancho Grande y Santa Bárbara. A partir del próximo lunes, tocará el turno de San José de Lourdes y otras seis comunidades, sin precisar cuáles.
FALLAS Y ROBOS DE BOMBAS
Cabe recordar que el pasado 13 de septiembre, Rocha Caldera afirmó que 76 localidades enfrentaban algún problema relacionado con la cloración del agua potable, principalmente por fallas o robo de bombas dosificadoras.
Entonces, el funcionario local afirmó que se había puesto en marcha un esquema de reparación de equipos, el cual avanzaría de manera gradual.
Más de 15 días después, precisó que este esquema consiste en que Desarrollo Social cubra la mitad del costo y la comunidad el resto. Como parte de ello, se han reparado alrededor de siete bombas cloradoras y solo queda una pendiente en El Baluarte.
Sin embargo, reconoció que aún hay cuatro solicitudes nuevas para reparar o adquirir equipos.
SANEAMIENTO
En la localidad Río Florido, donde durante los últimos meses se concentraron trabajadores agrícolas, Rocha Caldera señaló que la cloración del agua se ha mantenido de forma constante.
Precisó que, tras la salida de la mayoría de los jornaleros, en octubre se realizará un saneamiento básico tanto en dicha comunidad como en San José de Lourdes.
Estas acciones, que contarán con la participación de distintas instituciones, incluirán la desinfección de escuelas, jardines de niños y telesecundarias, así como la limpieza de residuos y el mantenimiento de los espacios donde vivieron los trabajadores.
En los trabajos colaborarán el IMSS-Bienestar, centros de salud, habitantes locales y personal de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
Finalmente, Rocha Caldera estimó que actualmente solo permanece el 15 por ciento de la población jornalera en la zona, por lo que los riesgos de contaminación son mínimos, aunque se mantienen bajo vigilancia algunos casos remanentes.
