El sistema de pensiones en México. Crónica de una muerte anunciada
Primero se modificó la ley del IMSS para que las pensiones dejaran de ser solidarias y transitar a un sistema de Afores en el que cada trabajador iría construyendo su propia cuenta de pensión administrada por un banco o una institución autorizada para ello. Años después, lo mismo sucedió en el ISSSTE, se modifica la Ley para que se acabaran las pensiones solidarias y se creó la cuenta individual.
Ambos sistemas conservaron mecanismo mediante el cual quienes ingresaron a laborar antes de sus respectivas reformas la ley no tuviera un efecto retroactivo. En el caso del IMSS se conservó la Modalidad 40, en el caso del ISSSTE el Décimo Transitorio. Con sus diferencias, ambas modalidades permiten a las personas, en un caso, aportar a su jubilación para obtener una mejor pensión, topada acorde a la propia Ley del IMSS en 25 UMA’s, en el caso de la otra, conservar la pensión solidaria tomada en las 10 UMA’s.
En días pasados, ocurrió lo impensable. Una decisión administrativa revoca de golpe un modelo de pensión solidaria que había logrado sobrevivir a pesar de la reforma de Afores de la Ley del IMSS.
Un gobierno social que se dice de izquierda decide poner fin a las pensiones solidarias vía IMSS, bajo pretexto de que se está evitando la quiebra del instituto. Pero lo único que se conseguiría es precarizar a un más a quienes han aportado a lo largo de una vida laboral sus cuotas obrero-patronales para obtener una pensión justa.
Y con ese mismo discurso, qué garantía tenemos de que quienes cotizamos al ISSSTE, bajo la modalidad del décimo transitorio, no estemos a punto de sufrir el mismo golpe. Pero lo más preocupante es cómo, con total desconocimiento de la norma se implementa una medida administrativa, de la noche a la mañana, sin reparar un momento en que esa decisión administrativa, está en contra de una norma que tiene superioridad jerárquica en nuestro sistema jurídico.
Quienes saben dirán entonces que no nos preocupemos, que se resuelve en un juicio de amparo, pensando en que hubiera un Poder Judicial que no está inmerso en una gran cantidad de críticas a partir de la reforma de la 4T. El panorama no es muy favorable.
Ahora se ha generado una narrativa que en lugar de resolver problemas abona a la división social y genera mala información. Se habla de que es una estrategia de gobierno federal de acabar con las pensiones doradas, pero ¿qué son realmente las pensiones doradas? ¿Quién establece un parámetro de lo dorado y lo no dorado?
Y peor aún, ahora se genera otro discurso en el que dicen que por pagar a los jubilados, los jóvenes no tendrán pensiones ni jubilaciones, lo que resulta completamente falso, si las nuevas generaciones no tienen una pensión digna no es por culpa de los jubilados, sino por las reformas a las leyes de los sistemas de retiro que han acabado con el sistema solidario.
Pero retomando el tema de lo dorado de las pensiones, una pensión de 10 UMA’s en el ISSSTE es un aproximado de 34 mil pesos mensuales este año, mientras que en el IMSS es de 87 mil pesos mensuales aproximadamente, para que la pensión de un trabajador que haya cotizado al IMSS alcance ese monto, su salario base en los últimos cinco años debe ser de esa misma cantidad, lo cual no es una realidad salarial en nuestro país y difícilmente un trabajador, bajo la Modalidad 40 podrá lograr una aportación personal que le permita alcanzar ese monto, por lo que decirlo en términos brutos, sin atender a la realidad de nuestro país es crear un mensaje a todas luces, erróneo.
El tema de las jubilaciones en la UAZ es todavía peor, puesto que el topado es mucho más bajo que el del ISSSTE, un docente investigador en el más alto nivel salarial no alcanza ese monto de salario base, por lo que tampoco alcanzara el topado.
Eso no es una pensión dorada, además de que el famoso sistema de pensiones que tanto se exige revisar no depende de la UAZ, sino del ISSSTE porque de los 3 mil docentes en activo, cuatro de cada cinco recibirán exclusivamente su pensión o del ISSSTE o de su cuenta individual, mientras que uno de cada cinco no recibe una doble pensión, lo que recibe es un complemento que está muy lejos de ser una pensión dorada, ya que los salarios de la UAZ son los más bajos a nivel nacional, al menos en las categorías docentes.
