Dime con quién andas y bla, bla, bla
“Es necesario ser un mar para poder recibir una sucia corriente sin volverse impuro”: Friedrich Nietzsche
Y miren que hay ocasiones en que el mar se ensucia, sobre todo cuando le echan porquería y media. Lo mismo sucede cuando un político más o menos modesto, sin grandes pecados, es tocado por alguien cuya trayectoria está marcada por los signos de la corrupción y el descaro moral.
La presencia del dirigente nacional del PRI en Zacatecas, para destapar al fresnillense Adolfo Bonilla como aspirante a la gubernatura, sin lugar a dudas que le restó puntos al destapado. Porque quien carece de estatura moral, difícilmente puede hablar de decencia política y de cambio de rumbo.
Y pareciera que la presencia de su líder le dio valor a Bonilla para escupir una serie de calificativos que nada más no debería formar parte de una narrativa de cambio de rumbo. Digo, ¿qué es eso de o seguimos con la basura que nos gobierna o nos decidimos a cambiar las cosas? No señor Bonilla, esa no debe ser la línea de su acercamiento con el pueblo sabio. Deje los comentarios torpes y acérquese con un lenguaje diferente a los diferentes sectores de la sociedad, al menos algunos repudiamos calificativos provenientes de un partido con una historia negra y sucia.
Porque no me venga con discursitos gastados de que cuando el PRI gobernó, lo hizo con mucho respeto a la disidencia. ¿Qué su partido sabe atender mejor a los maestros? Pues eso no lo dicen los viejos profes bajo la tiranía de los charros del SNTE, con el apoyo de su partido, como Alberto Larios Gaytán, Edgar Robledo, Félix Vallejo y el democrático Carlos Jonguitud. Al menos Othón Salazar y el magisterio democrático recordarían los madrazos institucionales de los gobiernos priístas. ¿O no?
Cómo no recordar la represión a los Médicos Residentes, al movimiento estudiantil y campesino. Ejecuciones sumarias (Rubén Jaramillo y su familia), durante un periodo de nulo respeto a los derechos humanos y políticos. Debe saber señor Bonilla que tenemos memoria histórica.
Es por eso que me niego a avalar improperios propios de quien busca encabezar un proyecto diferente o ¿es usted más de lo mismo? El PRI y algunos priístas -la mayoría- padecen de deterioro cognitivo grave, sin el más mínimo proceso autocrítico que, sin lugar a dudas, tienen todos los partidos políticos en México.
Porque de seguir así, va a ahuyentar a muchas personas que buscan cambios significativos en Zacatecas. Quienes dudamos en votar por la corcholata de Morena nos espanta su tétrica narrativa, propia de un aspirante de la derecha más atrasada, cavernícola. ¿Acaso no tiene asesores con un discurso moderno? Pues a buscarlos, porque si lo aconseja Alonso o Peña, estamos bien jodidos. Siga por ese camino y aventará a mucha gente a los brazos de Morena, pues ni con una alianza con otras organizaciones rupestres (como las que hay en el rancho) tendrá posibilidad de ganar.
Sus palabras, en compañía del porrismo institucional, son violencia verbal que rechazamos; al adversario se le debe de respetar en una competencia democrática. Si le parece que no hay competencia, lo mismo pensaba en los setentas, con un partido gandalla que si no ganara arrebataba (como decía el maestro Giovanni Sartori).
Así que, muchos zacatecanos, no aplaudimos el lenguaje lilitellezco que utilizó en su destape (al viejo estilo, hay que decirlo). Lo sensato y racional es proponer un discurso alejado del insulto fácil, del calificativo sin sentido que rechazamos y que nos produce náuseas.
Estamos en una coyuntura a la que hay que alimentar con propuestas. Ojalá que la campaña electoral inicie con el reconocimiento del adversario y la crítica constructiva, sin olvidar que la autocrítica también es necesaria. Hay que limpiar la casa, y el discurso también.
