MADRID. Al menos 29 menores han perdido la vida por causa del incendio acaecido este jueves en un barrio de la localidad de Bukavu, en el este de República Democrática del Congo (RDC), bajo control del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), el cual deja dos escuelas primarias afectadas, según las autoridades.
Esta cifra corresponde a un balance, aún provisional, procedente de fuentes hospitalarias citadas por la emisora congoleña Radio Okapi, que anteriormente cifraba en al menos 20 el número de decesos y que hasta la fecha no ha dado a conocer un número concreto de víctimas.
El fuego se habría originado sobre las 8.00 horas (hora local) en una vivienda en el distrito de Cimpunda de Bukavu, capital de la provincia de Kivu Sur, dañando alrededor de 50 viviendas más y provocando estampidas entre los vecinos, así como entre los alumnos de las escuelas primarias de Furaha y Ujama, a raíz del incendio, según el citado medio.
Por lo que respecta a los alumnos heridos, han sido trasladados en su mayoría a centros hospitalarios de la zona para ser atendidos por inhalación de humo.
Con relación al suceso se ha pronunciado la Alianza del Río Congo (AFC), el brazo político de las milicias del M23, en un comunicado difundido en redes en el cual han asegurado que «desde el momento en que se declaró el incendio, se movilizaron equipos de rescate», permitiendo su intervención «controlar las llamas e impedir que se propagara a otros edificios». A ello ha sumado el anuncio de la movilización de «toda la ayuda necesaria para atender las necesidades urgentes de las víctimas».
Del mismo modo, ha aseverado que se están llevado a cabo «exhaustivas» investigaciones para determinar la causa exacta y circunstancias del incendio, por lo que ha llamado a la población a mantener la calma y a «no ceder ante los rumores ni la desinformación» hasta que concluyan las pesquisas.
Por su parte, el Ministerio de Educación, que ha apuntado en un comunicado a «numerosos heridos», ha dicho haber dado instrucciones para la elaboración de un informe sobre la situación de los centros escolares afectados, a la par que ha insistido en que «ningún niño congoleño está fuera de la República», por lo que «los alumnos y profesores que viven en las zonas bajo ocupación (en alusión al M23) siguen siendo miembros de pleno derecho de la comunidad educativa nacional y se encuentran en el centro de la responsabilidad y solidaridad de la nación».
