Los terremotos ahora no nos tocaron
Tecnología y los fenómenos naturales. En años anteriores a los 80, las noticias sobre fenómenos naturales llegaban muy tarde, a mediados del siglo 20 y un poco antes, aunque menos, pocos medios de comunicación nos informaban de sismos, grandes tormentas, sequías y más.
En estos tiempos la tecnología nos trae la información de forma inmediata, así como sus consecuencias. Por ejemplo, del fuerte fenómeno sísmico que ocasionó la erupción de volcán Krakatoa se supo en el mundo hasta que se sintieron sus consecuencias en el planeta, como las cenizas que nublaron a los continentes, situación que duró varios meses cambiando las condiciones climáticas en el mundo, al igual que los tsunamis, se detectaba más tarde su llegada a las costas.
Actualmente, la tecnología de detección sísmica permite tomar precauciones para disminuir el impacto de los desastres, como la alarma sísmica y los sensores marítimos para detectar los tsunamis. Además, nos enteramos inmediatamente por la tecnología de los satélites que envían las noticias en forma inmediata.
Veamos qué sucedió en Venezuela y en Colombia.
La sismicidad en Venezuela se debe principalmente al límite convergente e intermedio de desgarre entre la placa del Caribe y la placa Suramericana.
El desplazamiento lateral de la placa del Caribe hacia el Este acumula una enorme tensión en sistemas de fallas corticales superficiales, como los sistemas de Bocco, El Pilar y San Sebastián.
Estos deslizamientos laterales representan gran peligrosidad, ya que actúan como un serrote cortando la corteza terrestre, sucedió con la placa del Caribe que se mueve hacia el Este en relación con la placa Suramericana a un ritmo de unos 20 milímetros (mm) por año y ante la liberación de la tensión hay desplazamiento de las fallas rumbo – deslizantes activas
Los sismos en esta franja suelen ser superficiales (menores a 30 kilómetros), lo que incrementa la intensidad local y el potencial destructivo en zonas densamente pobladas.
Los terremotos registrados en esa región forman parte de lo que Montalvo describió como un doblete sísmico, debido a que los dos eventos de magnitud 7.2 y 7.5 ocurrieron en un periodo corto de tiempo.
A diferencia del evento en Colombia, los terremotos venezolanos fueron más someros; es decir, ocurrieron cerca de la superficie terrestre, entre 10 y 15 kilómetros (km) de profundidad.
Desde un punto de vista sismológico, “someros” significa que están ocurriendo dentro de los primeros 30 km de profundidad de la superficie hacia el subsuelo. Estos dos sismos ocurren a una profundidad entre 10 y 15 km.
Aunque los terremotos de Colombia y Venezuela ocurrieron en entornos tectónicos distintos, ambos pertenecen a regiones activas debido a la interacción entre placas tectónicas.
La diferencia en sus profundidades y en las condiciones del terreno permite entender por qué un terremoto de magnitud similar no necesariamente produce los mismos efectos.
Es de gran importancia la instalación de infraestructura de alerta sísmica, como con la que se cuenta en México, tanto en la superficie terrestre como en el mar para prospectar posibles tsunamis. La mortandad en estos países posiblemente habría disminuido si se contara con alertas sísmicas, infraestructura que no tienen, mostrando el retraso en proyectos de Protección Civil.
No hay duda de que los profesionistas mexicanos tienen conciencia y capacidad técnica para atender problemas, por cierto, a más de un año de que se dio a conocer el proyecto de información sísmica en Zacatecas, no tenemos más información.
La ley se aplica sin trabas. Preocupada está la oposición por la presión de algunos núcleos ciudadanos, para que violentos políticos priístas como Alejandro Moreno y Gutiérrez Mancilla estén en procesos de investigación por infringir la legalidad en su función pública. La presión la tiene la comisión instructora para que el dirigente priísta pierda el fuero constitucional ¿no creen que con estos personajes pudiera haber consensos y conciliación, o hay contubernio?
