Un fantasma recorre el mundo
“En una sociedad racista no es suficiente con no ser racista. Debemos ser antirracistas”: Angela Davis
Pues se acabó el mundial de futbol y la FIFA y las multinacionales de productos chatarra se llenaron de millones de dólares, dejando un mundo con grandes dudas con respecto al racismo y xenofobia. Simplemente la final, entre dos países europeos, fue muestra de que el racismo se ha vuelto intolerable. Y digo que la final fue entre dos países del viejo continente, porque los argentinos nos volvieron a refrescar que ellos no son latinos, sino europeos, descendientes de italianos y alemanes nazis que huyeron a ese país después del fin de la Segunda Guerra Mundial.
Toda la verborrea patriótica que tuvimos que soportar de algunos argentinos, rechazando contundentemente su pasado indígena y borrando, de un plumazo, a más de 1.3 millones de Mapuches, Kollas y Tobas (entre otros pueblos originarios) que ya vivían en territorio argentino antes de la llegada de los europeos en el siglo XVI (16), nos dejó asqueados. Porque los güeritos, ojo azul, y uno que otro prieto, que aparecieron en entrevistas en las redes sociales despreciando su pasado indígena, en su pinche vida han agarrado un libro de historia para conocer su pasado.
También se declararon hijos de Milei y Trump, rechazaron sobre los clavos de Cristo ser zurdos y apoyar las políticas asistencialistas de los gobiernos. “Bueno, nosotros no tenemos comida ni trabajo, pero eso de que el gobierno nos dé, tampoco. Tenemos orgullo, boludo”, dijo un prietito argentino a los micrófonos de Radio Malvinas. Y es que estos tipos se han convertido en el fenómeno más hilarante de los últimos tiempos, dando lugar a los más divertidos stand-up de la telera del continente.
¿Es que acaso no saben los argentinos de la historia del lugar donde viven? ¿No saben que la heroína y madre de la patria fue una afrodescendiente de nombre María Remedios del Valle? ¿Ya les platicaron la forma en que fue política de gobierno disminuir la población afro? ¿Ya se olvidaron que los primeros en llegar a tierra, de lo que hoy es Argentina, fueron esclavos africanos? Miles de estos esclavos murieron en la guerra de independencia o en la guerra con Paraguay y, además, por las enfermedades como la fiebre amarilla. ¿No lo saben? ¡Pero qué poca m… emoria tienen los ches!
Y esta disminución de su población, llevó a su gobierno a gritar, en la segunda mitad del siglo XIX (19), gobernar es poblar. Y sí, en la Constitución de 1853 en su artículo 25 se señaló con claridad: “El gobierno federal fomentará la inmigración europea” (tal y como aparece hoy día, en el texto vigente), no la inmigración en general, sino solamente la europea. Nada raro en momentos en que se planteaba la superioridad de los blancos europeos sobre los afros y comunidades indígenas de América Latina.
La política de los gobiernos argentinos durante el siglo XX (20), simple y llanamente desaparecieron a los afroargentinos de los libros y de la historia. Por ello, según datos de historiadores, entre 1880 y 1930 llegaron a la Argentina migrantes italianos y otros europeos (más adelante los nazis que escaparon se refugiaron ahí, sin ninguna bronca).
La pesadilla que se desató durante el mundial polarizó al enfrentamiento entre los europeos argentinos y el resto del mundo; el racismo de algunos ches generó repudio mundial, y todo por un pinche deporte que lo único que hizo fue llenar las alforjas de la FIFA y las trasnacionales. La comercialización brutal del futbol solo ha generado rivalidades terribles que al día de hoy es muy difícil de terminar. Lamentable, sin lugar a dudas, en un país que nos dio a los habitantes de este continente la voz majestuosa de Mercedes Sosa, La Negra, los versos de Don Atahualpa Yupanqui, El Turco Jorge Cafrune. Dejemos que el rabioso discurso de la derecha nos inunde el corazón.
“Con permiso via entrar/aunque no soy convidao/pero en mi pago, un asao/no es de naiden y es de todos”. (Poema el Payador Perseguido)
