El autocuidado de madres buscadoras
La búsqueda de personas desaparecidas tiene, en gran medida, el rostro y la voz de mujeres, madres que, ante la ausencia de sus hijas e hijos, han transformado el dolor en acción, la incertidumbre en organización y la esperanza en una causa colectiva, en medio de esta lucha incansable debemos reconocer la labor de las madres buscadoras, cuyo esfuerzo ha sido clave para visibilizar una de las problemáticas más dolorosas de nuestro tiempo, la desaparición de personas, abriendo caminos donde antes había silencio.
Hay un aspecto que no puede quedar en segundo plano, el autocuidado entendido no como una invitación a detener la búsqueda ni a renunciar, sino como un llamado a preservar la vida, la salud y la dignidad de quienes buscan, porque para continuar también es necesario sostenerse.
El desgaste físico y emocional que enfrentan es profundo, resultado de jornadas extensas, exposición a contextos adversos, incertidumbre constante y, en muchos casos, la ausencia de respuestas oportunas, lo que afecta su salud integral en el cuerpo, en la mente y en el ánimo, por ello el autocuidado debe asumirse como un derecho, el derecho a descansar sin culpa, a recibir atención psicológica, a contar con redes de apoyo, a ser acompañadas y protegidas, a ser cuidadas mientras buscan.
Desde una perspectiva de derechos humanos resulta fundamental que las instituciones generen condiciones reales para ello, garantizando acceso a servicios de salud, acompañamiento psicosocial, espacios seguros y mecanismos efectivos de protección, ya que el cuidado no puede recaer únicamente en lo individual, sino asumirse como una responsabilidad compartida, es importante reconocer el valor de lo comunitario, pues entre ellas las madres buscadoras han tejido redes de apoyo, contención y solidaridad, donde el abrazo, la escucha y la palabra se convierten también en formas de resistencia.
Preservar el bienestar propio también es una forma de resistencia, implica sostener la propia vida mientras se lucha por encontrar a quienes faltan, reconocer que su historia importa y que merece ser acompañada, esto implica respaldar, visibilizar y fortalecer las acciones en favor de las madres buscadoras, reconociendo su lucha y haciendo un llamado a colocar el cuidado en el centro.
Porque nadie debería buscar en soledad, porque nadie debería tener que elegir entre buscar y cuidarse, porque en cada madre buscadora hay una historia que también merece protección, respeto y esperanza.
TODOS LOS DERECHOS PARA TODAS LAS PERSONAS.
*Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ)
