La reformita electoral que viene (1)
“Uno de los castigos por negarse a participar en política es que uno termina siendo gobernado por sus inferiores”: Platón
La pura neta es que, todo el choro alrededor de los eventos realizados por una comisión ex profesa para la reformita, resulto un petardo. Y lo digo respetuosamente. Pero miren, hay muchas cosas que quedaron en el aire y que no contribuyen al fortalecimiento del sistema electoral y de partidos en nuestro país. Pudo haber sido una buena reforma (ya que en nuestro México faltan muchos tompiates para celebrar una reforma de Estado), pero se quedó en cambios liberales, propios de los gobiernos democrático-burgueses.
Eso de que es la Ley Maduro, como le llaman los zafios miembros de la oposición, es puro chiste. Ha quedado más que claro, que la oposición de derecha en el país, es puro vacilón. Ni saben que son de derecha, pero actúan como tales, no saben que son reaccionarios, pero se comportan como tales, no saben lo bestias que son, pero así se comportan todos los días en el Congreso y ante los medios de comunicación. ¿Ley Maduro? Jajajajaja. ¿No Mame-nir Ayuso?
Porque la derecha nacional solo es feliz con una ley que les dé un chingo de dinero de financiamiento público, para que Alito se hinche más las alforjas; con una ley que les permita meter a lo más infame de la grilla bananera en las listas de RP; con una ley que no les toque los primeros lugares de las listas; con una ley que impida que sus candidatos facciosos hagan campaña desde la comodidad de su residencia.
“¿Si voy de pluri en el primer lugar, tengo que hacer campaña? Fuchi, fuchi. No quiero juntarme con la chusma”, dijo un candidato de un partido de la derecha facha.
Veamos. Siguen los 300 diputados de mayoría relativa (el sistema clásico inglés). Pero los 200 de representación proporcional que existen se propone que 97 sean de primera minoría, es decir, que sean los que quedaron en segundo lugar de la votación de sus respectivos partidos, los segundones pues; y 98 por el sistema de listas votadas en cinco circunscripciones electorales plurinominales, en una lista abierta bloqueada, donde el ciudadano elegirá a un hombre y una mujer. Los 8 restantes serán residentes en el extranjero. ¡Qué chingona propuesta!
O sea, un sistema a la mexicana. En el caso de los senadores, desaparecen los de representación proporcional y se reduce la cámara de 128 a 96, dos electos mediante el sistema de listas de dos fórmulas de mayoría relativa (todavía no saben que la mayoría relativa es uninominal) en cada entidad y uno asignado a la primera minoría, los segundones. ¡Qué maravilla!
Entiendo que los partidos buscan el poder y el que lo tiene busca mantenerlo, hasta ahí se cumplen los criterios de la democracia participativa, pero no acabo de entender la reforma.
Es neta. ¿Acaso no se buscaron otros ejemplos dentro del Derecho comparado? Digo. Por ejemplo, un sistema mixto equilibrado, con 250 curules y 250 de representación proporcional, mediante el sistema de listas bloqueadas, con algo que le faltó y le falta a la reforma (se los pongo en mayúsculas para que se entienda): ELECCIONES PRIMARIAS OBLIGATORIAS Y SIMULTÁNEAS, vigiladas por la autoridad electoral con cargo a los partidos políticos.
Sí, se debe obligar a los partidos a competir abiertamente a sus aspirantes en elecciones abiertas a la ciudadanía para conformar sus candidaturas en todos los aspectos, para que las listas no sean confeccionadas por los adelantados que tienen ya varios años en campaña.
Nel, que se chinguen y que entren a la elección en igualdad de condiciones y circunstancias. ¿No es eso lo que se busca? Seamos serios y que todos se la partan duro y bonito para llegar a la respectiva cámara con salarios dignos, pero no insultantes para la ciudadanía. Basta ya de simulaciones. (Continuará)
