ZACATECAS. La competencia externa, escasa promoción y el desuso son algunos de los desafíos que enfrentan los artesanos para subsistir y mantener viva la tradición creativa en Zacatecas, por lo cual ahora pretenden apostar por la renovación e innovación.
En el Día del Artesano, que se conmemora este 19 de marzo, Felipe Gallegos, Mónica Velásquez y Alejandro Flores hablaron sobre sus experiencias en este quehacer creativo y cultural.
INNOVAR CON CADA GENERACIÓN
Desde hace más de 10 años, Felipe Gallegos crea piezas utilitarias de barro como vasos, platos y jarritos, o decorativas como joyas y juguetes. Además, tiene un taller para seguir instruyendo a las nuevas generaciones en la alfarería con cerámica.
El artesano compartió que el desuso es el principal reto que enfrenta: “Los nuevos utensilios, como el caso de los plásticos, desplazan usar las ollas, platos o vasos de cerámica, creo que es el principal problema de quienes nos dedicamos a esto”.
Atender las demandas del mercado, consideró, marcan una necesaria evolución del sector para que las artesanías “se adapten al contexto en el que nos encontramos”. Por ello, mencionó que la estrategia para acercar su arte a los menores consiste en crear juguetes como máscaras.
VALOR HISTÓRIC Y CULTURAL
Mónica Velásquez es artesana de cuarta generación en la creación de piezas de barro en miniatura. Comenzó a los seis años en el taller de alfarería de su familia.
La creadora opinó que la desigualdad del mercado se resiente en el valor comercial de sus artesanías, ya que tienen que competir con productos de otros países que se venden a menor precio “y esto tiene que ver con el reconocimiento cultural”.
Sobre su cotización técnica y creativa, lamentó que las artesanías sean vistas por locales y visitantes como un recuerdito, cuando “nuestras piezas tienen un valor histórico y cultural que mucha gente desconoce.
“Nosotros elaboramos lo que son trastecitos y originalmente estas piezas, platos, molcajetes o jarritos en miniatura, eran el juguete tradicional de nuestras abuelas o nuestras mamás y dejaron de utilizarse para ser piezas decorativas”, puntualizó.
Sus objetivos, expresó, están enfocados a incentivar a los niños para que vuelvan a jugar con estas piezas y permanezcan dentro de la cultura.
TURISMO, CLAVE PARA SU DIFUSIÓN
Desde hace más de 20 años, Alejandro Flores elabora piezas con fibras vegetales de maguey y sus ventas dependen de la llegada de visitantes a la ciudad, por lo que consideró que la promoción y apoyo de las instituciones son importantes para subsistir.
“Si no hay turismo en Zacatecas, no hay ventas, para mí es viable una alianza, que nos promocionaran dentro y fuera del estado”, indicó.
Puntualizó que las necesidades del mercado lo han llevado a expandirse y colaborar con otros artesanos para competir en convocatorias nacionales, en busca de que su trabajo sea conocido en otras entidades.
Pese a los desafíos, los tres artesanos coincidieron en que la innovación y la adaptación a los nuevos contextos son la forma más eficiente para que sus creaciones tengan presencia.
