CIUDAD VICTORIA. La muerte de Dafne Zapata Quintos, de 13 años, ocurrida el jueves durante un campamento de verano de la academia militarizada «Marina Doenitz», destapó una serie de denuncias de ex alumnos que acusan presuntos abusos físicos, acoso, castigos extremos y hasta consumo de drogas dentro del plantel.
Aunque la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas no lo ha informado de manera oficial, trascendió que mantiene abierta una carpeta de investigación para esclarecer el fallecimiento de la adolescente.
Tras conocerse el caso, ex estudiantes comenzaron a relatar las presuntas agresiones que aseguran haber sufrido durante su estancia en la institución.
Emanuel Pérez Diego, quien cursó cinco años en la academia, desde secundaria hasta bachillerato, afirmó que era común recibir golpes con mosquetones de madera, réplicas de armas largas.
«La verdad muchas veces me llegaron a pegar con mosquetones de madera. Llegaban en la madrugada y te pegaban en la cabeza, en las costillas», narró.
También aseguró que los despertaban durante la madrugada para hacer ejercicio y que algunos alumnos eran obligados a correr descalzos o arrastrar llantas.
«Muchas veces me tocó ver a mis compañeros hacer ejercicio con llantas amarradas, sin camisa y con mecates. Terminaban todos descarapelados, con los pies abiertos de tantos ejercicios», relató.
Pérez también denunció presunto consumo de drogas dentro del plantel.
«Otra cosa que vi fue el uso de drogas. Muchas veces mis compañeros metían sustancias, como ellos decían, para resistir, y muchas veces también las metía un oficial», afirmó.
El ex alumno aseguró que informó a sus padres sobre los maltratos e incluso llegó a su casa con un ojo morado, aunque continuó en la academia.
Además, denunció presuntos casos de acoso contra alumnas.
«Muchas veces a mis compañeras las llegaban a tocar. Personal femenil las acosaba, les mandaban mensajes y les pedían fotos entre los mismos alumnos y profesores», sostuvo.
Según Pérez, cuando ingresó había alrededor de 100 estudiantes, pero con el paso del tiempo la matrícula disminuyó hasta quedar en apenas 23 alumnos.
Otra ex alumna, Esperanza Bedoya Guerrero, aseguró que uno de los profesores acosaba a las estudiantes con el pretexto de realizar estiramientos.
«A mí también me tocó. Me llegó a tocar del pecho con la excusa de que me iba a estirar», afirmó.
La joven también relató que presenció cómo algunos alumnos eran encerrados en una jaula para perros como castigo.
«Estuve ahí durante dos años y medio. Entrando fue una gran decepción: golpes, maltratos y encerrar a un niño prácticamente en una jaula. Había una perrera donde tenían un perro, pero cuando murió comenzaron a meter ahí a los niños porque, según ellos, se portaban mal», dijo.
«Los llegaban a dejar ahí durante todo el día o toda la noche, sin cenar y sin nada. Ahí también se daban muchos abusos contra los recién llegados: golpes, insultos y acosos. Los directivos se enteraban y no hacían nada, más que imponer supuestos arrestos», agregó.
El lunes pasado, Alejandra Quintos llevó a su hija Dafne desde El Mante hasta Ciudad Madero para internarla en el campamento de verano de la academia.
Al día siguiente recibió un video enviado por una instructora identificada como «Sargento Estrellita», quien le informó que la menor se había desmayado, aunque aseguró que se encontraba bien y le dijo: «Aquí no es un reinado».
En la grabación, Dafne aparece con el labio inferior inflamado, raspones en la nariz y moretones en la frente, lesiones que, según la instructora, fueron consecuencia de un desmayo ocurrido durante un descanso de las actividades físicas.
La noche del jueves, personal del campamento llamó nuevamente a la madre para pedirle que acudiera a la academia. Al solicitar atención médica, le informaron que la adolescente había perdido el conocimiento mientras se bañaba en las regaderas y que ya no presentaba signos vitales.
Jorge Luis Ponce Ortega, director de la academia militarizada, aseguró que la menor sufrió una baja de presión derivada del esfuerzo físico, por lo que dejó de participar en las actividades y fue atendida por un médico.
«No le pasó nada. No se cayó. Como estaba débil desde el día anterior, ya no le pedimos hacer nada, más que estar acostada y comer. En la noche sucedió eso y es momento que no sabemos qué fue lo que le pasó a la niña», declaró.
Benito López
Agencia Reforma
