Benito Garza Pérez, el primer opositor
El 5 de junio de 1911, Francisco I. Madero volvió a pasar por Zacatecas, ahora como el líder vencedor de la revolución que pactó la salida presidencial de Porfirio Díaz. El hecho marca el límite entre el antes y después en el régimen político.
En el antes está el centralismo, el autoritarismo y la modernización en la infraestructura. Es un antes que porta como estandarte a la Constitución de 1857. El después es todavía incierto. El movimiento maderista mostró la ausencia de la democracia liberal y, por consiguiente, una efectiva rotación legal de los núcleos ciudadanos que emergen de los campos intelectuales y económicos.
Coincidente con la visita triunfal de Madero, en la Ciudad de México ocurrió el fallecimiento de Benito Garza Pérez (nacido en Sombrerete en 1855). Murió el 1 de junio. Entonces la defunción también marca el fin de una temporada política. Benito Garza fue uno de los dirigentes visibles del maderismo político en Zacatecas. En marzo de 1910 acogió a Madero en su casa.
Varios datos dan nota de su recorrido liberal opositor. Estudió como becado en el Instituto Literario, en la década de 1870. Se sostuvo como abogado litigante en los distritos de Sombrerete y de Zacatecas. Se desempeñó como diputado suplente, regidor en la capital. En la década de 1890 fue director del Instituto de Ciencias, presidente del Consejo de Instrucción Pública, Fiscal en el tribunal de Justicia. En 1900 fue elegido regidor, pero el Congreso lo desautorizó.
Cuando se desempeñó como regidor, la primera vez, estuvo en la comisión que elaboró el reglamento de policía, el medio a través de cual se implementaron acciones anticlericales y antirreligiosas. En 1895, siendo profesor del Instituto y abogado litigante, fue presidente del Club Liberal Benito Juárez. El acto fue en una asamblea que se verificó en los altos del mercado Jesús González Ortega. Con esta asociación pretendían detener la política de conciliación en la entidad.
En 1901, cuando fue desplazado el grupo de liberales arechiguistas, Garza asistió al Congreso Liberal de San Luis Potosí. Ahí lo designaron vicepresidente y lo distinguieron como uno de los emblemas del liberalismo mexicano, esto ocurrió en una asamblea donde estuvo Ricardo Flores Magón. Al estallar la rebelión maderista en la entidad (febrero-mayo de 1911), el licenciado Garza hospedó en su casa a la hija de Luis Moya.
Para tener una imagen del licenciado Garza, miremos la descripción que hizo el escritor Ramón Puente: “Era de pequeña estatura, irascible como un niño mimado, miope hasta no ver a dos dedos de sus narices; hablaba tartamudeando, pero cuando se agachaba sobre el escritorio para producir un alegato, salía una obra impecable, porque en gramática era un académico y en jurisprudencia un perito” (en Juan Rivera, ediciones Botas, 1936).
EN LA PLUMA DE FLORES MAGÓN
Ricardo Flores Magón escribió en el semanario Regeneración (febrero 23 de 1901) sobre Garza: “A la serenidad de la edad madura, agrega los ímpetus juveniles que no han muerto en el pecho de este liberal. Es independiente porque ama la libertad. No quiere tener liga con el gobierno. El trabajo que presentó al congreso, es un conjunto de observación y examen hecho por un talento práctico y conocedor de las necesidades sociales. Su trabajo no es el estudio meramente especulativo, propio de academias, pero no para un cuerpo destinado a proponer medios prácticos y hacedores. El licenciado Garza es una voluntad firme, y tiene lo que a muchos les falta: valor civil. Es ventajosamente conocido en el foro zacatecano.”
OTRO TEMA: LECTURAS VOLUNTARIAS
He leído con calma A través del espejo. Novísimas narradoras zacatecanas, coordinado por Gibran Alvarado y Alejandra Flores. En el libro de narrativa —relatos y cuentos breves, lindando con ensayos —, participan Viviana Femat, Ashley Gurrola, Mariana Torres, Mariana Muñoz, Karla del Hoyo, Valeria Esparza y Valeria Casillas. El prólogo es de Itzel Núñez. Tres detalles resalto: el volumen está elaborado con voces femeninas; la edad de las escritoras, no completan un primer cuarto del siglo, y han publicado en diferentes soportes; el contenido de sus textos literarios, lo enfatizo porque no abusan de la descripción, sino que realizan introspección y marcan con sus palabras la creación de su mensaje. Es una buena iniciativa de Alvarado y Flores.
Estoy sin prisa, ni con discusión, en Ni venganza ni perdón… El equipo que hizo el libro supera al solitario escritor fantasma. Hay tantas voces, manos y estrategias. Ambos libros hicieron que no concluya notas sobre Otto Granados Roldán, Ciro Gómez Leyva y el genial Javier Cercas, quien presentará en próximos días El periódico de la democracia.
