Heil Donaldo Maduro Epstein
“Cuando el fascismo regrese no dirá ‘soy el fascismo’. Dirá soy la libertad”: Umberto Eco
Y sigue la mata dando mis estimados. El señor anaranjado, con ínfulas de matón de rancho, ahora se quiere apropiar de Canadá, Groenlandia y San Miguel de los Saguaros. Ya dijo que él va a gobernar Venezuela como si fuera su casa de descanso, toda vez que se le cayó el teatrito de que acababa de descabezar el llamado Cártel de los Soles. Y digo el llamado, porque ha quedado demostrado que dicha organización nada más no existe, bueno solo en su cabecita cubierta de zacate lava trastes.
El presidente colombiano Gustavo Petro le acaba de dar una lección a todo el gabinete grifo e inmigrante del pedófilo presidente gabacho, dando cuenta de que dicha organización criminal es un invento, a tal grado que se eliminó de la acusación, ante el tribunal neoyorkino, que Maduro era el cabecilla. ¿Entonces? Estamos, sin lugar a dudas, ante un facho sin ningún gramo de decencia, hijo de inmigrantes como su señora y su gabinete (el vicepresidente Vance es de ascendencia escocesa-irlandesa, Marquito Rubio hijo de cubanos inmigrantes que salieron de la isla en 1956, etcétera, etcétera). ¡Puro méndigo alien!
Lo cierto es que Estados Unidos vive momentos de descomposición social y política, con una grave crisis económica que afecta a la población norteamericana (los aranceles a la madera canadiense ha generado pérdidas multimillonarias a USA), la falta de acceso a los servicios de salud, el encarecimiento de la vivienda, por señalar algunos de los males que vive la población. Y los organismos internacionales no dejan de ser serviles de Trump. La ONU un fiasco, la OEA (que cosa tan fea) baila al ritmo que le pongan. Total, que el mundo es un auténtico desmadre por la desmedida estupidez Trumpista. Y, ahora, amenaza con ingresar a México para acabar con los cárteles.
Yo creo que viene a surtirse sin intermediarios, pero esa es una simple hipótesis. Ni se le ocurra meter a sus matones, porque los millones de mexicanos que hay en USA le harán un desmadre sabroso, eso sin contar a los miles de compas de otras nacionalidades (incluidos los gringos) que levantarán una gigantesca ola de protestas.
Ya vimos la escalada de manifestaciones por el homicidio de Nicole Good en Minneapolis, lo que la oscura e ignorante vocera Kristi Noem llamó “terrorismo doméstico”. ¡Habráse escuchado semejante estupidez!
La neta es que no quisiera calificar a esta fauna, pero es que no ayudan. La MAGA (Make Again Great Again, o lo que es lo mismo, que USA vuelva a ser grande), lema pomposo de Trump Epstein, se está cayendo a pedazos.
Lo único que ha hecho grande Trump, es el autoritarismo. Nada más chequemos: la llamada Ley de Poderes de Guerra de 1973, es una ley federal que limita la facultad del presidente norteamericano para involucrar a su país en un conflicto armado, sin la autorización del Congreso. Pero la interpretación sobre la constitucionalidad o no de esta ley sigue en el debate jurídico, asunto que tendríamos que señalar en otro momento, pues no alcanzaría el espacio para ello.
Pero a Nicola Trump Epstein todas las leyes le valen madre, incluida la ley del monte y la ley del hielo. El se siente zurrado, que no parido, por los dioses del olimpo y está convencido de que llegó al mundo para imponer su ley y sus fascistoides ideas e invadir el país que se le antoje valiéndole el equilibrio de poderes (lo que las palmeras mexicanas festejan a rabiar).
Total, mientras sigue reprimiendo al pueblo norteamericano, a través de su SS, con una economía paralizada y sin signos de salir del marasmo, con matraqueros en toda América Latina, con los pinches Avengers desaparecidos, insultando a periodistas mujeres, Don Pedófilo vuelve a llamar a las cadenas de noticias para que suspendan a quienes lo critican y se burlan de él. La libertad de expresión no existe en el fascismo. Esto, que quede claro. Y repito: el cártel de los soles no existe, no repitan en las redes lo que les dice la prensa que desinforma. ¡Bola de mamacallos!
