Close Menu
    Lo último

    Buscan fortalecer protección de personas colombianas en la entidad

    16 de octubre de 2026

    Tuzos UAZ pierde por la mínima ante la UAA

    16 de octubre de 2026

    Levanta EU restricciones a vuelos del AIFA y AICM

    16 de octubre de 2026
    Facebook X (Twitter) YouTube
    Destacado
    • Trabajan para construir unidad en Morena
    • Fresnillo, primer lugar en Feria Gastronómica del SEDIF
    • Niega Ebrard que T-MEC exija sancionar memes
    • Instalan Consejo de Paz y Justicia Cívica
    • Vuelca conductora en la calzada Solidaridad
    • Avanza formalización del primer Consejo Ciudadano Empresarial
    • Aprietan al IMSS y a líder sindical
    • Date un antojito en las Gorditas de Esmeralda
    Facebook X (Twitter) YouTube Instagram TikTok Telegram
    NTR ZacatecasNTR Zacatecas
    • Portada
    • Noticias
      • Zacatecas
      • Fresnillo
      • Municipios
      • México
      • Mundo
      • Alerta Roja
      • Deportes
      • Cultura
      • Salud
      • Tecnología
      • Espectáculos
      • Crítica
    • Editoriales
      • Los Monos de El Tal Yo
      • Opinión
      • Veneno Puro
    • Multimedia
    NTR ZacatecasNTR Zacatecas

    Inicio»Editoriales»Opinión»El altar del miedo
    Opinión Por DAVID H. LÓPEZ

    El altar del miedo

    29 de enero de 2026No hay comentarios4 Minutos de lectura
    Facebook Twitter WhatsApp Email Telegram

    Recientemente se lanzó el libro El Golpe Invisible: cómo las élites norteamericanas y poderes extranjeros usan la inmigración como arma, de Peter Schweizer; el cual sugiere, entre otras cosas, una conspiración mexicana para “invadir” Estados Unidos mediante la migración, amparada por figuras políticas de alto nivel.

    Dicha promoción, desde la red social de Donald Trump, social truth es la cristalización de una narrativa peligrosa que ha ido ganando terreno en el discurso público: la concepción de las personas migrantes como un “arma” desplegada por gobiernos extranjeros.

    Esta metáfora beligerante no es una excentricidad retórica; es un instrumento de deshumanización con consecuencias devastadoras para la integridad social, la seguridad democrática y, sobre todo, para la vida de millones de seres humanos.

    Al etiquetar a una población como un “arma”, se ejecuta un triple movimiento tóxico. Primero, se les despoja de su humanidad y sus motivaciones individuales. Dejan de ser personas que huyen de la violencia, la miseria o la persecución, o que simplemente buscan una vida mejor para sus familias. Se convierten en proyectiles, instrumentos inertes manejados por una voluntad hostil. Esta abstracción elude por completo la complejidad de las crisis humanitarias y los flujos migratorios, simplificándolos a una cómoda y amenazante fábula de invasión.

    Segundo, esta narrativa fabrica un sentido de urgencia y amenaza existencial. Si la migración no es un fenómeno socioeconómico y humano, sino un “ataque” deliberado, entonces la respuesta ya no puede ser política, diplomática o humanitaria. Debe ser de “defensa nacional”.

    Este marco justifica, y de hecho exige, medidas extremas: políticas migratorias deshumanizantes, militarización de las fronteras, suspensión de garantías procesales y un lenguaje de combate que permea a las instituciones. La “guerra” ya no es metafórica; se convierte en el paradigma desde el cual se trata a hombres, mujeres y niños.

    Tercero, al llamar a los migrantes “el arma” del enemigo, se les convierte en personificaciones de este; si son el instrumento con el que otro pretende dañarme, debo neutralizarlo. Así, la hostilidad, la discriminación y la violencia contra estas comunidades dejan de ser delitos o actos reprobables para transformarse, en la mente de quienes han abrazado este relato, en actos legítimos de autodefensa. Se siembra la semilla de la persecución interna.

    La historia está plagada de advertencias sobre este proceder. El ejemplo más extremo (desgastado por su recurrencia, aunque no por ello inválido), es la maquinaria propagandística del nacionalsocialismo, que sistemáticamente deshumanizó a judíos, comunistas (hoy con renovada fobia hacia ellos), gitanos y otros grupos, presentándolos como un “virus” o una “conspiración” contra el cuerpo social alemán.

    La eficacia de este mecanismo no radicó en la ignorancia de la población, sino en su capacidad para insensibilizar, reemplazando la empatía por el miedo y la solidaridad por la sospecha. Demuestra que ninguna sociedad, por ilustrada que sea, es inmune al veneno de la deshumanización retórica.

    Estados Unidos, una democracia fundada en ideales de libertad y refugio, hoy parece secuestrada por la parálisis de un bipartidismo radicalizado donde esta narrativa encuentra un caldo de cultivo fértil.

    Sin embargo, las recientes y masivas protestas urbanas en su territorio son una crucial llamada de despertador, un recordatorio, a veces caótico, pero todavía oportuno, de que una parte significativa de la sociedad estadounidense rechaza este giro hacia la xenofobia institucionalizada y reclama el regreso a sus promesas básicas de derechos y dignidad.

    El peligro ahora es que la propia retórica del “arma” y la “invasión” sea utilizada para desacreditar estas protestas, pintándolas no como defensa de valores democráticos, sino como parte de la misma “confabulación” extranjera.

    El riesgo es que sirvan para justificar una mayor represión y una radicalización aún más profunda, cerrando un círculo vicioso donde la disidencia interna también es enmarcada como una amenaza.

    El camino a seguir requiere desmantelar activamente esta metáfora bélica. Es urgente reafirmar, con hechos y con palabras, que la migración no es un arma, sino un flujo humano. Que esas personas no son una táctica geopolítica, sino una fuerza productiva, cultural y social indispensable para el desarrollo histórico y futuro de naciones como Estados Unidos. Que su integración legal y humana no es una vulnerabilidad, sino una fortaleza democrática.

    La resistencia más importante no se libra en la frontera, sino en el lenguaje. De las palabras que elijamos para nombrar al otro dependerá si construimos muros o puentes, si preservamos la democracia o la sacrificamos en el altar del miedo fabricado.

    Compartir. Facebook Twitter Email WhatsApp Telegram
    AnteriorAD HOC
    Siguiente Los Monos de El Tal Yo

    Los comentarios se han cerrado.

    Destacadas

    Fresnillo, primer lugar en Feria Gastronómica del SEDIF

    16 de octubre de 2026

    Niega Ebrard que T-MEC exija sancionar memes

    16 de octubre de 2026

    Instalan Consejo de Paz y Justicia Cívica

    16 de octubre de 2026

    Vuelca conductora en la calzada Solidaridad

    16 de octubre de 2026
    No dejes de leer
    Zacatecas

    Buscan fortalecer protección de personas colombianas en la entidad

    16 de octubre de 20261 Minuto de lectura

    Tuzos UAZ pierde por la mínima ante la UAA

    16 de octubre de 2026

    Levanta EU restricciones a vuelos del AIFA y AICM

    16 de octubre de 2026

    CDHEZ realiza Feria de Derechos Humanos en Valparaíso

    16 de octubre de 2026
    Nuestras cuentas en redes
    • Facebook
    • Twitter
    • YouTube
    • Instagram
    • TikTok
    • Telegram
    © 2026 NTR Medios de Comunicación. Aviso de privacidad

    Type above and press Enter to search. Press Esc to cancel.

    Ad Blocker Enabled!
    Ad Blocker Enabled!
    Nuestro sitio web es posible gracias a la publicidad en línea que mostramos a nuestros visitantes. Por favor, ayúdenos desactivando su bloqueador de anuncios.