Aquí dice que todo bien
Las hay de barras, de pastel o como complejos diagramas de flujo. Son regularmente utilizadas para demostrar verdades que de otro modo serían difíciles de comprender. Son herramientas persuasivas que hacen digeribles los datos más frescos y levantados respecto a una realidad que, según parece, a veces es muy distinta a la que se puede percibir con su ayuda. Que si ya hay más empleo, que si la gente vive mejor que antes, que si la percepción, ya ahora sí, es objetiva; que si la maldita informalidad se sigue comiendo a la bendita burocracia.
En fin, las gráficas se hicieron para convencer de que las cosas no son como son, sino como parecen cuando se miden por expertos y se presentan preciosas en diapositivas bien editadas, regularmente acompañadas de los logos y colores de la institución que tiene a bien ofrendarlas.
La gente requiere información oportuna, clara, veraz y prudente para más o menos enterarse de cuándo, con quién y dónde anda viviendo, lo de menos es que esa información esté emparejada con la cruda y confusa verdad que, de otro modo, sería medio imperceptible.
Las gráficas se inventaron contra las sospechas y las dudas que puedan surgir. Dudar no es popular en estos tiempos. No vaya siendo que las preferencias electorales se tengan que definir por las necesidades sociales más que por las encuestas que difunden los candidatos o, que la gente se sienta más insegura de lo que sugiere el pastel más reciente. Las gráficas se hicieron para evitarse la pena de pensar tanto, ni que no hubiera mejores cosas que hacer. La realidad es más presentable sobre planos cartesianos.
Seguramente habrá algunos que de todos modos sospechen que se puede mentir con estadísticas, pero eso ha de ser porque probablemente pertenezcan a sectores poblacionales minoritarios que, se ha comprobado, no acostumbran a vivir con suficiente fe. Ni de clase tan alta ni tan baja. Por fortuna, las estadísticas conciben una clase media en la que caben todos los que se consideren normales a menos de que les pregunten si tienen necesidad de algún apoyito social. Entonces, habrá que engrosar las columnas de satisfacción que luego serán presentadas como efectividad de eso que llaman políticas públicas.
La mayoría de las estadísticas se basan en muestras aleatorias que, demostrado gráficamente está, casi son la verdad. Uno de cada 10 no miente cuando elude la verdad.
Afortunadamente y en contra de todo pronóstico, las autoridades siempre informan que ahora sí les fue muy bien, que se hizo lo más con lo menos y que pese a las múltiples dificultades que tienen los pobres políticos, directores, rectores y autoridades en general para vivir, se logró incrementar lo bonito y reducir lo feo. Un aplauso bien fuerte a la autoridad de la noble institución para que, chance, hasta le den ganas de buscar reelegirse.
Si las cosas siguen igual, como la gráfica bien lo deja demostrado, imagínese a dónde se puede llegar pese a los múltiples obstáculos. No le hace que los presupuestos siempre sean insuficientes, así bien informados gracias a las gráficas, hasta ganas dan aplaudir, aunque sea por conveniencia y optimismo. Puro malinformado critica porque no se da el tiempito para enterarse por qué los otros sí aplaudieron.
Qué difícil ha de ser tener que estar soportando a criticones que todavía no se dejan convencer de que las cosas, como ha quedado graficado, están mejor de lo que los anteriores habían dicho que ya estaban. Por eso hay que informar a la población estudiantil, a los agremiados, a los trabajadores o nomás a los ciudadanos de a pie para que estén bien enterados, para que no sigan confundidos.
Las representaciones visuales invitan a que no anden pensando mal de las honorables autoridades que siempre lo dan todo, casi, por el nada. Por eso no cualquiera puede ser político, director o autoridad, solo los mejores, los que sí tengan promedio y modo honesto de vivir. Ni que solo se tratara de dinero o de poder. Se trata de hacer un mundo mejor, uno más justo y menos jodido, uno en el que la realidad pueda prescindir de tanta preciosa gráfica.
