ZACATECAS. Javier Marín, escultor michoacano, se reencontró con su primera creación de arte sacro, el retablo de la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción de Zacatecas, a quince años de su inauguración.
“[La escultura está] más bella que antes, no sé, el tiempo te da otra perspectiva de las cosas.”, expresó Marín, tras regresar al estado como invitado especial del Jubileo de los Artistas y la Cultura, organizado por la Diócesis de Zacatecas.
“Regresar después de tanto sí me sorprende otra vez. Y me doy cuenta cómo superó todas mis expectativas al momento que se inauguró, y ahora que regreso, se vuelve muy emocionante y sorprendente”, añadió.
LA CREACIÓN
El artista relató que el retablo de la Catedral fue un gran reto para él, ya que nunca había realizado escultura religiosa, “fue la primera y tal vez la última”.
Refirió que el proceso del proyecto en Zacatecas “duró dos años y fue muy rico trabajar con todos los que saben de iconografía religiosa”.
Javier Marín dio a conocer que el retablo contiene varios elementos y materiales: “Los prismas de atrás están hechos con una madera de tecnología de un abedul finlandés, el cual se escogió por lo perdurable que es”.
Explicó que este material “es muy estable, noble, cálido y encima está todo dorado, con oro verdadero. Las esculturas son de bronce fundido a la cera perdida y todo el presbiterio es de roble europeo, que en ese momento era lo óptimo”.
Recientemente, el escultor fue invitado a formar parte del proyecto para finalizar una de las fachadas de la Sagrada Familia, en Barcelona, España.

