JIMÉNEZ DEL TEUL. Aunque autoridades federales y estatales anunciaron que en julio estará todo listo para licitar el proyecto de la presa Milpillas, los habitantes de la localidad Atotonilco advirtieron que están más informados y decididos a no permitir que avance su construcción, porque “nos arruinaría.
“¿Cómo se atreven a venir a llevarse el agua? Vean cómo está la comunidad, con un drenaje insalubre; hay miles de necesidades en todas las localidades, ¿qué no les da vergüenza? ¿Todavía tienen cara de venir aquí a pedir el agua?”, cuestionaron.
Dijeron que si bien históricamente Jiménez del Teul ha sido el municipio más marginado a causa de la corrupción de los alcaldes que solo velan por su gente, prefieren seguir así y no “ser la burla del gobierno que nunca se ha parado aquí a resolver nuestras necesidades”.
A pesar de que el gobierno de la entidad informó en mayo que la presa Milpillas tenía ya una inversión inicial mayor a 500 millones de pesos y que pronto serán las licitaciones, los ciudadanos expusieron que ninguna instancia, autoridad federal o estatal, presidente o dependencia, los ha invitado a una reunión informativa.
Reconocieron que las autoridades ya acudieron a dos comunidades de Sombrerete: Corrales y Estancia de Guadalupe, pero no han visitado Atotonilco ni el resto de las localidades que serían afectadas.
SIN PERMISO DE EJIDATARIOS O ALCALDÍA
Los afectados consideraron que un punto delicado es que la administración habla de una licitación, olvidando que la mesa ejidal que debe aprobar los permisos no está constituida legalmente, por lo que no puede haber credenciales que les den la figura jurídica para firmar algún acta.
Por ello, remarcaron, es improcedente realizar una asamblea ejidal cuando los integrantes de la mesa no están reconocidos.
“No se puede engañar a la gente como cuando metieron las máquinas ilegalmente al río [en el gobierno de Alejandro Tello Cristerna]”.
Añadieron que las autoridades deben contar con un acta de Cabildo que apruebe el cambio de uso de suelo, lo que tampoco se ha dado.
“Ahí veremos si el presidente municipal [Daniel Cisneros Esparza], cuya manifestación siempre ha sido en contra del proyecto, lo demuestra al no autorizar ese permiso en Cabildo”.
PRIORIDAD, HABLAR A NIVEL FEDERAL
Habitantes de Atotonilco, El Potrero, La Lagunita, El Carrizo y Las Bocas enfatizaron que la prioridad es mantener la comunicación solo con dependencias federales, no con representantes en Zacatecas.
Pobladores, que pidieron el anonimato por temor a las represalias, expresaron desconfiar del gobierno de David Monreal, por lo que acudieron a la Ciudad de México para hablar con los titulares de las instancias federales involucradas.
“Hasta ahora en el movimiento, que fue creado en 2014 para defender nuestras comunidades, no hemos tenido ninguna plática con personal de la SAMA ni la Semarnat o la Conagua. Las dependencias no se han tomado la molestia de venir a platicar”, comentaron los habitantes.
Explicaron que toman estas medidas porque los responsables estatales de dichas instancias “se están tomando atribuciones que no les corresponden, ya que buscan a los ejidatarios para cuestionarlos en temas que no tienen nada que ver con la orientación que deben darles sobre sus derechos y obligaciones referentes a las leyes agrarias.
“[No ha habido un acercamiento desde que inició el proyecto hace más de 10 años] con mentiras para sacar pruebas del río”, criticaron, al reiterar que solo son estrategias de intimidación hacia las comunidades.
MIEDO Y APOYO CONDICIONADO
Los habitantes de Atotonilco recordaron que varios de los ejidatarios, que ahora son mayores, viven con el miedo de ser expulsados de sus tierras. Ello al recordar que también fueron desplazados por la mina La Colorada: “Y ahora quieren venir a desplazarnos por otro proyecto, como que no se vale”.
También aseguraron que las autoridades solo se han acercado para decirles que todo apoyo que llegue está condicionado a que se les permita hacer la presa. Otro problema, mencionaron, es que solo buscan dividirlos.
ALZAN LA VOZ CONTRA PROYECTO
Los pobladores refirieron que este viernes entregaron un documento a Víctor Suárez Carrera, titular federal de la Procuraduría Agraria (PA), y a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en el que expresan su sentir sobre la presa y las afectaciones que causaría si se construye, lo que de antemano reiteraron no permitirán.
“Ya saben, sin una asamblea y un acuerdo de todos, el gobierno ya no puede, como quien dice, meterse a la fuerza. La gente ya sabe qué hacer si lo hacen a la fuerza, a la mala. Lo sentimos, pero no se va a poder”, aseveraron.
Ahora lo que se busca, dijeron, es acudir a la Comisión Nacional del Agua (Conagua), a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Los habitantes aclararon que el movimiento contra la presa no está relacionado con algún actor o partido político, ni siquiera con el senador José Narro Céspedes. “A nuestro movimiento nada más lo han difamado diciendo que buscamos más dinero, más popularidad”.
No obstante, aclararon que únicamente han recibido orientación y apoyo de la Red Mexicana de Afectados por la Minería (Rema).
COMUNIDADES Y POSIBLES DAÑOS
Los pobladores detallaron que, debido al grado de marginación en Jiménez, las localidades antes mencionadas y la cabecera municipal sobreviven del río, de donde la gente da de beber a sus animales y usa el agua para lavar la ropa.
Añadieron que muchas personas tienen sus riegos cerca del caudal, “más Jiménez que no tiene posibilidades [mejores de desarrollo] cuya población vive en mayor marginación, ahí tienen mayor pobreza que en las comunidades”.
Mencionaron que las familias utilizan el agua de manera rústica y construyen sus propias acequias a falta de bombas. “Son gente humilde que vive completamente del río”.
Los habitantes también aclararon que en el municipio se acostumbra que en una casa vivan en promedio hasta tres familias.
Por ello, señalaron que si se edifica la cortina de la presa, varias de las comunidades del municipio que están río abajo serían severamente afectadas, junto con Corrales y Estancia de Guadalupe. Asimismo, se dañaría el ecosistema, la flora y la fauna.
Detallaron que El Carrizo, ubicado a hora y media de la cabecera municipal, “tiene una presa de agua muy linda” y viven cerca de cien familias. Después está El Obispo, donde en ocasiones solo vive una familia que se sostiene con los manantiales.
“Más allá está Las Bocas, que son muchas familias, alrededor de 40 o 60. Después se llega a Carretas, que está bien grande y viven unas 70”.
Por otra parte, los afectados indicaron que hay ranchos en los que viven dos o tres familias que dependen totalmente del río, junto con sus animales.
“Estas personas viven a tres horas de la cabecera municipal y para allá no baja nadie, ni comerciantes ni nadie [que les lleve algún servicio]. Solo viven con la ayuda de dios, por ello cuando les corresponde, ellos mismos siembran sus alimentos”, explicaron.
Mientras que en Atotonilco, donde 100 metros bajo el suelo pretenden construir la cortina, tienen varios manantiales que se destruirían. “Por eso estamos con todo, seguimos luchando porque no queremos problemas”.
BENEFICIAR MUCHOS A COSTA DE POCOS
Los habitantes advirtieron que las autoridades zacatecanas solo se enfocan en Atotonilco y El Potrero, “pero, ¿y el resto de las personas qué?, ¿no cuentan, no son seres humanos?”.
Resaltaron que la administración de David Monreal, a quien consideraron como “una familia poderosa, le interesa resolver el agua para los siguientes 50 años y quiere salvar a 1 millón de personas, pero echar al invierno a 1 mil o a 3 mil.
“Si somos el municipio más marginado, que así nos dejen. Si para ellos no existe Jiménez, que nos dejen con el agua y con eso seremos millonarios siempre. Si Jiménez es invisible, si no existe para ellos, que así se quede. No se acuerdan del municipio más que cuando necesitan votos”, criticaron los pobladores.
A la par, recriminaron que recientemente fallecieron tres niños por piquete de alacrán debido a la falta de antídoto.
En Atotonilco, agregaron, tienen años con el drenaje inhabilitado y otros necesitan la ampliación de la red de agua. “Se necesitan muchas cosas, ¿y todavía quieren venir a joderlo con el agua?”.

