CIUDAD DE MÉXICO. En el marco de la conmemoración del Día del Maestro, Educación con Rumbo presentó un análisis basado en una encuesta aplicada a docentes de todo el país: “Frente al trabajo de las y los maestros mexicanos, les quedamos a deber”.
En dicho sondeo los docentes expresaron distintas problemáticas para su labor como el no ser tomados en cuenta para la elaboración de las políticas educativas, falta de representación y acompañamiento institucional y la falta de formación desde sus inicios profesionales.
La encuesta realizada entre el 20 de febrero y el 20 de abril de 2025 da voz a cientos de maestras y maestros de 28 estados del país, quienes manifiestan sentirse fuera de los procesos de toma de decisiones que definen las políticas educativas. “Una de las principales preocupaciones que encontramos es que el maestro cree que la transformación del sistema educativo suele ser invisible para los docentes… y es porque no se les involucra suficiente en esa construcción de las transformaciones”, señaló Dra. Patricia Ganem, Coordinadora del Observatorio de Investigación de Educación con Rumbo.
Uno de los participantes, el maestro Aureliano, docente de telesecundaria, ante la pregunta de si nota avances en el sistema educativo, señala que no pueden observarse pues no son tomados en cuenta por las autoridades educativas. También asegura que las reformas llegan sin consulta ni comunicación clara. “Muchas veces, lo que nos piden ni siquiera tiene que ver con la pedagogía, sino con la administración”.
El levantamiento también mostró que el 49.4% consideró que su formación en las escuelas normales no fue del todo suficiente para enfrentar los desafíos actuales y destacaron la importancia de la actualización constante. Esta insuficiencia en la preparación inicial obliga al magisterio a buscar constantemente su propia actualización. Sin embargo, esta tarea recae, en muchos casos, en el esfuerzo individual, sin acompañamiento sostenido por parte de las instituciones.
En lo que se refiere a estructuras de apoyo, la encuesta revela que el 32.3% de los maestros no se siente identificado ni respaldado por ningún sindicato. Además, aunque reconocen el valor del trabajo colaborativo y del apoyo entre colegas, también subrayan una ausencia de soporte institucional sólido.
Por otro lado, el 70% de los docentes tiene plena conciencia de que su salario proviene de los impuestos de los ciudadanos, lo que muestra un alto nivel de compromiso social. No obstante, esta conciencia contrasta con la falta de reconocimiento institucional hacia su labor, particularmente en lo emocional y mental. “Habría que poner atención, ya que el cansancio, el estrés y la desmotivación son en general un síntoma de todas las profesiones, pero en el caso del magisterio se acentúa mucho más”, subrayó la Dra. Ganem.
Esto debido a que entre las preocupaciones principales del sector están su salud física o emocional (70%), las responsabilidades laborales o académicas (59.1%), la falta de tiempo para realizar actividades personales (47.8%) y su situación económica (46.5%). También, el 52.2% mencionó que uno de los aspectos que menos se les reconoce es el esfuerzo emocional y mental que invierten en su trabajo.
Los resultados de la encuesta también mostraron que el 45% de los maestros se considera un facilitador del desarrollo personal de sus alumnos y un 38% se ve como un profesional que inspira y motiva, lo que refleja una transición del rol tradicional del maestro hacia un enfoque más humano e integral. También, el 35.9% consideró que la función más importante de su labor es fortalecer los valores y competencias socioemocionales para apoyar a los estudiantes.
En cuanto a las principales motivaciones de los maestros y maestras para ser docente son el inspirar a los estudiantes a descubrir su potencial y alcanzar sus metas personales y académicas con un 32.8%, y ayudar a construir una sociedad más justa y equitativa a través de la educación.
“Lo que más me hace sentir satisfecha es cuando uno de mis alumnos, el que va más atrasado, empieza a mejorar”, dice la maestra Carmen, docente de primaria en Guerrero. Con 13 años de servicio, afirma que ver a sus estudiantes aprender es su mayor recompensa. “Por eso los maestros nos encerramos en nuestras aulas, ahí es donde sucede la magia del aprendizaje”.
De acuerdo con el análisis realizado por el Observatorio de Educación con Rumbo, la República Mexicana está ubicada en el décimo lugar del mundo en el tamaño del Sistema Educativo – solo por detrás de India, China, Estados Unidos, Indonesia, Pakistán, Nigeria, Brasil, Bangladés y Rusia – con un total de 258,718 centros educativos (reportados para el ciclo escolar 2024-2025) donde se forman 32,614,956 alumnas y alumnos.
Mientras que la plantilla docente en el país es de 2 millones 137,389 maestras y maestros, de los cuales 10,759 forman parte del nivel inicial; 230,765 participan en preescolar; 574,272 son docentes de nivel primaria; 421,972 imparten clases a nivel secundaria; 491,199 participan en media superior, y 408,422 son maestros de nivel superior. Además, se cuenta con 285,721 docentes con clases especiales (Inglés, Artísticas, Educación Física y Tecnología), atendiendo educación inicial, preescolar, primaria y secundaria.
Los resultados de la encuesta realizada por Educación con Rumbo muestran que el profesorado mexicano está dispuesto y preparado para impulsar una educación más corresponsable, integral y centrada en el desarrollo pleno de niñas, niños y adolescentes. Lo que hace falta, advirtió Amozurrutia, es que se les escuche, se les apoye y se les reconozca. “Las maestras y maestros quieren ver una propuesta clara: que la educación sea un derecho accesible para todas y todos”, puntualizó.
