Zacatecas y su futuro, de la mano de los maestros
A lo largo de nuestra vida académica, y sobre todo cuando ésta se prolonga hacia determinadas especialidades profesionales, nos topamos con una figura central en nuestro desarrollo: los maestros.
Tengo recuerdos de educadoras en preescolar; identifico muy bien a maestros de educación básica, tanto en la escuela primaria urbana federal María R. Murillo como en la María Soledad Fernández Bañuelos.
Recuerdo también con afecto a muchas maestras y maestros en la escuela secundaria federal 1 J. Jesús González Ortega y no se diga en El Seminario (Instituto Zacatecas A.C. o Miguel Agustín Pro). Por supuesto, también a mis profesores de licenciatura, posgrados, diplomados y más.
Estoy cierto de la figura del maestro y su importancia. En un sitio web del Banco Mundial se plasmó que “La responsabilidad de un maestro no es simplemente enseñar. Los maestros deben ayudar a los estudiantes a adquirir las competencias para resolver problemas, analizar, enfocarse en tareas difíciles, pensar creativamente, comunicarse y trabajar con otros.
“Ellos tienen la responsabilidad de garantizar que todos los niños, cada uno con sus propios desafíos y potencial, puedan aprender de manera eficaz y tener una experiencia enriquecedora en la escuela”. (https://www.bancomundial.org/es/topic/teachers). Creo que no pudo haberse escrito mejor.
Los maestros son elementos fundamentales del llamado tejido social. El maestro de a pie, el del aula, el que ha ejercido frente a grupo, está inmerso en su función educativa y ello lo lleva a ser parte de un microcosmos social a través de las familias de sus alumnos o de sus escuelas. Son, como se dice por ahí, una parte del termómetro social.
Por otro lado, el maestro que está en la función pública también tiene una serie de condiciones que le permiten ser parte de la solución de problemas públicos: es un actor social que une, que vincula.
Se convierte en el eje de la dirección que pueden tomar determinados asuntos, pues es una autoridad con calidad moral, con el reconocimiento de “maestro” por la sociedad y eso, invariablemente, lo erige con un estatus de cargar la responsabilidad de aportar, siempre.
Entonces, vemos que la figura del maestro es crucial. Ser termómetro social y tener la confianza de las familias para solucionar problemas es una fórmula que lo convierte en el centro de determinadas expresiones de la vida pública.
Hoy, en esta etapa de mi vida en el servicio público, he tenido la fortuna de coincidir con varios maestros en distintos planos gubernamentales y me queda muy claro algo: el gremio magisterial es fundamental para el desarrollo de Zacatecas.
La voz templada, equilibrada y honesta de los maestros arroja realidades a considerarse: desde las lamentables y deleznables situaciones familiares con historias de violencia, abuso o desintegración, hasta el diagnóstico de escuelas, municipios, regiones y el estado, en los distintos planos de la formación y en diferentes aristas de lo gubernamental.
El futuro es retador. Pero para tenerlo con cierta solvencia, siempre hay que invertir (siembra para que luego coseches) y en los maestros es algo ineludible ¿Por qué es importante invertir en los maestros? Porque como señala el texto del sitio web del Banco Mundial que le señalé, “Los sistemas educativos exitosos tienen maestros que están equipados con lo que necesitan para enseñar con eficacia y que están motivados para hacer su trabajo lo mejor posible.
Para asegurar que esto ocurra, se necesita, en primer lugar, que las políticas y los sistemas de apoyo a los maestros se centren en mejorar lo que está sucediendo en el aula y, en segundo lugar, que existan políticas de recursos humanos para desarrollar una fuerza laboral docente bien preparada y motivada para asegurar que los estudiantes aprendan.
Los maestros deben estar comprometidos y tener las habilidades adecuadas y las oportunidades de desarrollo profesional para ser eficaces. Más aún, ellos y la sociedad deben comprender la inmensa responsabilidad que tienen los profesores y el enorme impacto que tienen en los jóvenes con quienes interactúan a diario.
Una primera medida crucial es que los Gobiernos en todo el mundo procuren aumentar el aprendizaje de los estudiantes, y apoyar a los maestros y brindarles las herramientas adecuadas.
Esta última parte es la que, para los que somos servidores públicos, debe llamar nuestra atención: ¿qué tenemos, podemos o debemos hacer para que nuestro actuar incida positivamente en apoyar a los maestros y brindarles las herramientas adecuadas? Porque seamos claros en algo: el maestro, en el deber ser de las cosas, sabe que tiene una tarea de sacrificio, en la que muy posiblemente tenga que invertir sin obtener mucho a cambio.
Yo trataré de seguir vinculando la cultura contributiva con el gremio, como contribuyentes o como transmisores de conocimiento. Estoy cierto de que es ganar-ganar para todos. Mis respetos para los maestros y sus esfuerzos. Ellos son base de la comunidad, así debemos entenderlo y exigirles, pero, sobre todo, apoyarles.
*Doctor en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Administración Pública, UNAM
alfonsodelrealzac@outlook.com
Facebook: PonchoDelReal
