ZACATECAS. Las ollas de barro que se encontraron en la primaria Valentín Gómez Farías se quedarán en el lugar, donde se hará un montaje con ellas, “un tipo collage”, para relatar su hallazgo. En cambio, el cuerpo del infante, que también se localizó, será resguardado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Raquel Ciceley Toribio Rivas, directora de la Junta de Protección de Monumentos y Zonas Típicas del Estado de Zacatecas, precisó que el cadáver será enviado a la Ciudad de México para recibir un tratamiento especial y se dé pie a su estudio.
“Este hallazgo no nos debe de extrañar, porque ahí estuvieron los Juaninos desde el siglo 18, y ellos tenían camposanto, templo, convento y hospital; es decir, era grande el complejo”, puntualizó.
Además, destacó que todos los templos, durante mucho tiempo, en sus atrios y criptas interiores tenían camposanto.
Como este caso, recordó, en las remodelaciones que se han hecho en edificios de esta índole se han encontrado osamentas, entre ellos en los hoteles Emporio y María Bonita, así como en el museo Rafael Coronel.

