¿Por qué estamos como estamos? Parte 1
Si usted tiene alguna clase de interés en los asuntos públicos, o bien, suele ser lector de periódicos, o bien, está al tanto de lo que sucede en su entorno social/comunidad, o bien, si suele ser crítico de los gobiernos, o bien, si está usted preocupado por el futuro de su familia/la sociedad, o bien, si busca usted una explicación a determinados problemas comunes, seguramente se ha preguntado: ¿por qué estamos así? (Aquí inserte el adjetivo que considere prudente en una perspectiva de polos, según su realidad: mal/bien, sanos/enfermos, etcétera. Ahora bien, ¿qué lo llevó a la respuesta, al adjetivo proferido?)
En términos gubernamentales, hay una expresión que suelo utilizar cuando por alguna razón me toca explicar alguna situación respecto de un contribuyente que tiene situaciones de carácter tributario irresueltas: a veces es una cuestión estructural.
Por estructura, para poner una base de la cual podamos partir para darle sentido a esta colaboración, entienda usted “la disposición de los elementos que constituyen un cuerpo, un espacio o un conjunto determinados. Se trata de un término utilizado en numerosos contextos y disciplinas para referirse a la organización de los elementos fundamentales que componen un todo” (Fuente: https://concepto.de/estructura/#ixzz8yOICro3K). “Organización de elementos”.
Entonces, si usted cuestiona algunas situaciones gubernamentales, vale la pena reflexionar determinados antecedentes y circunstancias que sucedieron en determinado tiempo atrás, que no se resolvieron – o se resolvieron parcialmente, o no se han solucionado- y que muy posiblemente condicionen el que hoy tengamos como ciudadanos ambientes adversos. Piense en cómo las “partes” hacen un “todo”.
Para poner un ejemplo simple, sígame la corriente con esto: imagine usted el funcionamiento de los servicios públicos en su calle, colonia o municipio.
La Constitución mexicana establece en el artículo 115 que “Cada Municipio será gobernado por un Ayuntamiento de elección popular directa, integrado por un Presidente o Presidenta Municipal y el número de regidurías y sindicaturas que la ley determine, de conformidad con el principio de paridad”.
El gobierno municipal entonces es ejercido por un cuerpo colegiado (ayuntamiento) cuya cabeza visible es un presidente municipal; luego entonces, los funcionarios municipales electos y/o los funcionarios designados y/o las áreas de gobierno, son las partes que componen un todo.
Ese cuerpo -ayuntamiento- es electo democráticamente y, siguiendo el texto constitucional “(…) tendrán a su cargo las funciones y servicios públicos siguientes: a) Agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales; b) Alumbrado público; c) Limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos; d) Mercados y centrales de abasto; e) Panteones; f) Rastro; g) Calles, parques y jardines y su equipamiento; h) Seguridad pública, en los términos del artículo 21 de esta Constitución, policía preventiva municipal y tránsito; e) Los demás que las Legislaturas locales determinen según las condiciones territoriales y socio económicas de los Municipios, así como su capacidad administrativa y financiera.”
¡Uf! “Según las condiciones (…) así como su capacidad administrativa y financiera”. Así que a las preguntas de por qué puede estar mal su distribución de agua potable; por qué casi no pasan a la recolección de residuos o bien, si se siente inseguro en su barrio porque no hay presencia de seguridad pública (pensando por supuesto en una perspectiva negativa de la situación que usted se cuestiona), la respuesta pueda ser la limitada capacidad de actuación que tiene su ayuntamiento, o dicho de otra forma, la presidencia municipal de su localidad carece de condiciones óptimas para atender todas las necesidades “básicas” en la atención de servicios públicos; es decir, las “partes” del “todo” no están funcionamiento adecuadamente. Y ese funcionamiento o nula capacidad puede ser la combinación de funcionario más área gubernamental.
Pero, ¿cómo se llegó a esa limitada capacidad? ¿Siempre fue así? Y la respuesta a esta última es “no, no siempre fue así”. Y la respuesta al primer interrogante muy posiblemente sea “por una problemática estructural”.
En ese sentido, una “problemática estructural” entendámosla entonces como una serie de dificultades que se van presentando en el funcionamiento del ente público -gobierno municipal- derivado de malas decisiones de gobierno, aunado a que elementos de ese gobierno no estaban lo suficientemente preparados para la responsabilidad y, por si fuera poco, existió poco o nulo trabajo de revisión puntual o fiscalización a diferentes trabajos que realizaba. Hasta aquí, ¿me sigue en el punto?
El diseño que tenemos de la organización y funcionamientos de los ayuntamientos en nuestro país, en el contexto de la república democrática que somos, ha permitido que haya alternancia electoral y renovación sistemática de los responsables de las decisiones de gobierno en las presidencias municipales, lo cual, entre otras cosas, ha generado una falta de profesionalización y desarrollo de capacidades (lo que se hace a través del tiempo) en diferentes espacios públicos. Una consecuencia de ello en la actuación con ignorancia, limitaciones, dolo, improvisación y demás que, poco a poco, va menoscabando la capacidad de atención y respuesta del gobierno municipal, pues hay decisiones que se ejecutan mal y, consecuentemente, provocan errores que son costosísimos en términos, por ejemplo, financieros. De eso hablaremos más adelante…
*Doctor en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Administración Pública, UNAM
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