Redes sociales, lenguaje y comunicación en el siglo 21
“Conversar es entrar en el surco que ha trazado el otro y proseguir en el trazo y perfección de aquel surco”. Ésta es una cita de Massimo Bontempelli, el escritor italiano que junto a otros introdujo el surrealismo en su país y se convirtió en el principal discípulo de lo que se conoció como el “realismo mágico”, cuyo máximo exponente mexicano es Juan Rulfo y su obra maestra Pedro Páramo.
Esta frase me hizo preguntarme en qué medida, en pleno siglo 21, en un mundo marcado por las tecnologías de la información, las redes sociales y la inmediatez, mantenemos la capacidad de conversar, de sostener ese diálogo y a partir de ello construir pequeños mundos mágicos de vínculos humanos, sustentados en las palabras.
En verdad mi conclusión no es tan alentadora como desearía. Desde mi perspectiva, hemos perdido parte de esa capacidad para sostener conversaciones valiosas, edificantes, sólidas y detonantes de fuertes conexiones con otras personas. Le apostamos demasiado a las interacciones virtuales, a los mensajes cortos y concretos, a los emojis, emoticonos, los stickers y las imágenes que obtenemos al googlear para ilustrar lo más cercano posible, aquello que deseamos expresar, todo en aras de mantener nuestros vínculos humanos. Sin embargo, no podemos trasladar eso al plano físico, a la vida offline.
Nos parecen cómicas esas imágenes que circulan en las redes sociales, en donde se muestra a los individuos sentados en el mismo lugar “charlando” entre ellos, pero desde sus dispositivos móviles, utilizando aplicaciones de mensajería instantánea para facilitar la interacción. ¿Qué tanto refleja esto nuestra realidad?
Un artículo publicado por María del Mar Pérez en iscribo.com.es refiere el poder que actualmente tienen las redes sociales para modificar el lenguaje. Ejemplifica la manera en que las nuevas generaciones utilizan los canales de Internet para expresar el español coloquial en las redes sociales, pero esto no siempre significa un enriquecimiento del lenguaje, sino que también allana el camino para expandir extranjerismos innecesarios o incorrecciones gramaticales (Pérez, 2023)
De la ortografía mejor no hablamos, porque hoy en día es un tema bastante sensible en las redes sociales. Se llega a decir que realizar comentarios acerca de la ortografía de las personas se considera una actitud “clasista”. Lo anterior, con todo y que existen diversas cuentas especializadas en ortografía y redacción de acceso gratuito en estas plataformas virtuales, cuyo objetivo es abonar a la buena escritura, ya que un acento o una coma pueden hacer la diferencia en el sentido de un mensaje.
Por otra parte, entre los principales problemas relacionados con el mal uso del lenguaje en las redes sociales, la autora destaca el déficit de atención y cuestiona: ¿Cuántas veces pregunta la gente algo innecesario que viene escrito en la publicación en sí?
De ello, no solamente derivan preguntas, sino también malentendidos en la comunicación y problemas de comprensión acerca de lo que se lee.
Por su parte, la Fundación Educativa de Prosperidad y Paz (Feprobaz), con sede en Colombia, en su publicación “Impacto de la tecnología en el desarrollo humano”, menciona que ésta también ha tenido repercusiones negativas en la comunicación interpersonal, ya que su uso excesivo puede llevar a una disminución de la interacción cara a cara.
Las personas pueden estar más enfocadas en sus dispositivos electrónicos que en las interacciones en persona, lo que puede afectar la calidad de las relaciones interpersonales (Cristancho, 2023).
Esto es de lo más común que observamos en nuestro entorno. Se ha normalizado paulatinamente no prestar atención a una conversación cara a cara por estar revisando publicaciones o mensajes de otros usuarios en línea, demeritando la presencia de quienes están ahí físicamente.
De igual manera, las redes sociales pueden provocar una disminución en la comunicación significativa y en la habilidad de comprender los sentimientos y emociones de otras personas (Cristancho, 2023).
Pero no todo es negativo en esta realidad en cuanto a los efectos favorables que los especialistas destacan. Está el hecho de que las redes sociales han provocado que el discurso sea corto, claro y conciso. Hoy se estila un lenguaje simplificado.
Las redes sociales también han influido en la creación de nuevos conceptos tales como arrobar, favear, googlear, wasapear, bitcoin u otras aceptadas por la Real Academia Española como bot, ciberacoso, ciberdelincuencia, criptomoneda, geolocalizar, webinar, entre otras. Lo cual es considerado como un enriquecimiento del lenguaje.
Hoy como nunca el lenguaje escrito es bastante cercano al oral, y cualquier persona puede escribir para un gran público gracias a las redes sociales. El reto está en preservar esa capacidad para conectar con las personas a través del lenguaje y la comunicación fuera del mundo virtual.
