PAÍSES BANANEROS
Se contagia. La explotación de poblaciones pobres latinoamericanas dio acepciones para aquellos países tropicales productores de bananas y dependientes de la renta de empresas estadounidenses, las cuales controlaban a las instituciones gubernamentales débiles y corruptas. O también, donde una o varias compañías extranjeras influían en las decisiones nacionales.
¿Podríamos actualmente tener países megabananeros?
Las amenazas del próximo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pusieron al descubierto varias situaciones, la primera, la hipocresía de esos llamados países del primer mundo, como Canadá, que trata de no ser afectado corriendo a buscar a Trump, sin lograr la reversa en los dichos del racista señor norteamericano.
Las amenazas de Trump, sobre poner aranceles de 25 por ciento para detener flujos migratorios, conjeturando que es enviada a Estados Unidos la droga que consumen miles de sus ciudadanos.
Usted lector de El Diario NTR, conozca la hipocresía de los políticos gringos: resulta que los laboratorios estadounidenses hicieron el negocio cuando en los años 90 salió el OxyContin, supuesto medicamento con fentanilo. Su publicidad aseguraba ser una solución para todos los dolores comunes y un analgésico completamente inofensivo.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) lo autorizó.
El resultado: miles de drogadictos en Estados Unidos, más de los que ya tenían con la marihuana y la cocaína, todo con la aprobación de médicos corruptos que veían que el medicamento generaba adicción hasta que les ocasionara la muerte.
Tardaron en sancionar a las empresas fabricantes. Imagínese lo irresponsable de los capitalistas norteamericanos, la empresa Akon alcanzó valores de casi 3 billones de dólares.
Como era negocio, los capos canadienses también le entraron con fe a su elaboración, igual de hipócritas que los políticos norteamericanos. También, casualmente, ahora se sabe que tienen inmensos laboratorios de fentanilo, mayores que los que dicen existen por la delincuencia en México.
Seguimos sin entender el pensamiento de los funcionarios de los gobiernos de Estados Unidos. Con el tratado de Norteamérica que entró en vigor en 1994 y se ratificó, llamándolo T- Mec, entrando en función en 2020, es un instrumento económico para los tres países (se incluye Canadá y México) muy poderoso para competir con la Unión Europea y China.
Los países del continente americano podrían formar un potente bloque económico, ya que tienen una gran cantidad de recursos naturales. Una población que debería ser partícipe de una abundancia posible de generar bienestar social y que detendrían la migración, provocada por la explotación de las empresas extranjeras con salarios bajos, represión por defender sus derechos y apoyados por sus esbirros gobernantes como Bolsonaro y actualmente Milei.
Canadá no tiene mucho que presumir, su deuda pública en 2023 fue de 2 billones, 129 mil 331 millones de euros, con una deuda del 107.5 por ciento del PIB. Está entre los países con más deuda. Para aquellos que lo ignoran, México tiene una deuda pública del 49.3 por ciento del PIB.
Eso sí, al no tener gobernantes como los corruptos del PRI Y PAN, los habitantes de aquel país tienen salarios mejores que los trabajadores mexicanos, que en pesos se aproxima el mínimo a 1 mil pesos por día.
Como sucede con los retrógrados conservadores, siempre atentos a la explotación y saqueo de los países con gobernantes corruptos, se envalentonan. Como vemos con el conservador Pierre Poilievre, líder de la oposición de Canadá, al manifestar: “está dispuesto a negociar un acuerdo comercial con Estados Unidos que excluya a México y que hará lo que sea necesario para preservar la relación entre Ottawa y Washington”.
Marko Cortés, Lilly Téllez y Alito Moreno están felices de las declaraciones de sus partidarios canadienses. Como buenos vendepatrias demostraron que los traidores quieren que nos invadan fuerzas extranjeras ante su incapacidad de ofrecer alternativa que no sea la de robar al pueblo mexicano.
Hoy está vigente la de países bananeros, pero se amplía a los desarrollados del primer mundo, al ser controlados por las automotrices, Google y principalmente a las saqueadoras financieras.
Eduardo Galeano es imprescindible en nuestra actualidad.
