Guerra de las drogas
“Si ves la guerra contra las drogas desde un punto de vista puramente económico, el papel del gobierno es proteger al cartel de las drogas”
Milton Friedman
Las autoridades mexicanas reportaron el martes dos operativos en Sinaloa que llevaron al decomiso de cantidades muy dispares de fentanilo: Uno tuvo lugar en Guasave, donde dos hombres fueron detenidos con armas de fuego y dos kilogramos (k) de pastillas. El segundo fue en Ahome, donde agentes de seguridad ingresaron a dos domicilios, en uno de los cuales encontraron 300 k de la droga y en el otro una camioneta con 800 k, aunque no detuvieron a nadie.
El comunicado oficial no dice claramente qué instituciones llevaron a cabo los operativos. Señala que participaron elementos de las secretarías de Marina, de Seguridad, de Defensa Nacional (Defensa), así como de la Guardia Nacional (GN) y la Fiscalía General de la República (FGR), pero es poco probable que hubieran elementos de todas. Más bien parece que el gobierno quiere mandar el mensaje de que hay un esfuerzo coordinado de las distintas instituciones.
Estos operativos, afirma el comunicado, fueron “resultado de labores de inteligencia e investigación”, pero parecen más bien golpes de suerte.
En el caso de Guasave los “efectivos” participaban en “un recorrido de supervisión y vigilancia” cuando detectaron un vehículo, “cuyos tripulantes, al notar la presencia de la autoridad, realizaron maniobras evasivas y emprendieron la huida”, por lo que fueron perseguidos y detenidos.
En la segunda acción, en Ahome, el comunicado dice que otros “efectivos notaron la presencia de hombres que portaban lo que parecían armas de fuego, los cuales emprendieron la huida e ingresaron a dos domicilios”. Los agentes entraron y encontraron ahí la droga incautada.
“DECOMISO HISTÓRICO”
No hay indicios de que haya habido un trabajo previo de inteligencia o investigación seguido de órdenes de cateo o detención. Los efectivos simplemente siguieron a presuntos criminales, lo cual justificaría, por la flagrancia, que se hayan realizado las acciones sin órdenes judiciales. Una acción de inteligencia, en cambio, habría requerido primero obtener órdenes de un juez y luego ejecutarlas por agentes de la FGR.
De cualquier manera, la incautación de 1.1 toneladas (t) de fentanilo en Ahome es un gran triunfo para el gobierno en la guerra contra el crimen organizado. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, la describió como “el decomiso histórico más grande de fentanilo”. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que equivale a 20 millones de dosis.
Antes, en la mañanera del martes, el secretario García Harfuch informó: “durante los primeros 60 días de gobierno de la presidenta Sheinbaum, del 1 de octubre al 1 de diciembre, fueron detenidas 5 mil 333 personas por delitos de alto impacto, 57.9 t de drogas fueron aseguradas y 43 laboratorios clandestinos fueron desmantelados”.
Esto sugiere que, a pesar de las afirmaciones de que hoy se reparten abrazos y no balazos, el gobierno mantiene la guerra. Poco importa que el discurso político ande por otro camino. Ayer, en efecto, la presidenta se preguntó: “¿ustedes creen que algún día Felipe Calderón o García Luna pidan perdón por la guerra contra la delincuencia organizada?”.
Tampoco Andrés Manuel López Obrador o Sheinbaum han pedido perdón por mantener la guerra. No tienen que hacerlo, porque es lo que manda la ley, aunque al mismo tiempo la tragedia de la violencia alcanzó su máximo nivel en el sexenio anterior.
La afirmación de que la guerra terminó se contrapone no solo con las acciones de los primeros meses de Sheinbaum y con la incautación de más de una t de fentanilo solo en esta semana, sino también con la prohibición de esta droga en la Constitución. El gobierno debería saber que las prohibiciones llevan a la guerra y que no son la mejor forma de enfrentar un problema de salud pública.
VAPEADORES
Prohibir los vapeadores y no los cigarrillos en la Constitución es una estupidez. La medida creará un mercado negro de cigarrillos electrónicos, que son legales en todo el mundo, y hará que más gente siga fumando tabaco.
