Salario mínimo para los docentes de la UAZ
Por muchos años la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) utiliza el discurso de que el presupuesto asignado para su operación es insuficiente para satisfacer las necesidades de educación superior del estado. Muchos estamos conscientes de que así es, pero poco a poco la sociedad y el gobierno se alejaron de esas necesidades.
La población ya no siente a la universidad como propia, y mucho tiene que ver el discurso de autonomía mal entendido de las autoridades de la máxima casa de estudios, que lo interpretan como autosuficiencia, cuando no lo es.
Tradicionalmente, para el fin de año, siempre se agudizan los problemas financieros en las diferentes instituciones, se hace evidente la falta de recursos y se pone en tela de juicio la forma en la que se administran los fondos; sin embargo, inicia el año y todo se olvida, de tal forma que difícilmente, a lo largo de los meses, se atenderán problemas de financiamiento, hasta que se vuelve a presentar la crisis en la víspera del fin de año siguiente.
La falta de atención de los problemas financieros a lo largo del año obliga a que la toma de decisiones en medio de las crisis no sea lo suficientemente pensada ni determinante para resolver las dificultades de fondo; y en cambio se obtienen solo medidas paliativas que no aportarán a una solución a largo plazo.
En este año muchas cosas son distintas: por primera vez en la historia de nuestro país tenemos una presidenta, que como parte de su experiencia profesional es docente universitaria e investigadora. Eso debería ser una buena señal para las universidades públicas.
El salario mínimo aumentará 12 por ciento el próximo año; sin embargo, las universidades públicas enfrentan un incremento de 3.5 por ciento, menor a la inflación.
En la UAZ muchos docentes que trabajan mínimo 10 horas semanales por decisión unilateral y autoritaria, violatoria del Contrato Colectivo de Trabajo, son cambiados a honorarios por no rebasar el ingreso de un salario mínimo, a pesar de ser personas que ya se encontraban integrados a la nómina y de cumplir con requisitos contractuales. Decisiones unilaterales que violentan la ley en la que nadie puede ganar menos de un salario mínimo.
Este tipo de situaciones pasan en la UAZ y nadie dice nada: la precarización docente es inminente, pero nos falta empatía para pelear esos rubros.
La política institucional de dividir a la planta docente dio resultados: nos hicieron creer falsamente que hay maestros de primera (jubilación dinámica), de segunda (décimo transitorio), de tercera (cuentas individuales), y hasta de cuarta (contrataciones por honorarios), cuando en realidad el Contrato Colectivo de Trabajo nos debe proteger a todos.
Ahora, docentes que ya se encontraban dentro del grupo de tercera, por decirlo de alguna manera, son degradados a profesores de cuarta, por la decisión unilateral de una sola persona, el rector, que a través de sus operadores en la coordinación de personal se dedicó a eliminar derechos de los maestros simplemente por no cumplir con un criterio que ellos adoptaron de forma unilateral.
Hasta cuándo vamos a permitir que la división que existe entre nosotros propicie que se sigan violentando los derechos de los demás.
