Oversharing
Uno de los cambios más significativos que nació con la Internet y la efervescencia de las redes sociales es lo que denominaría una renuncia voluntaria a la privacidad que crece a medida que lo hace el número de usuarios en estas plataformas.
Para 2024, la estimación de consumidores de redes sociales es de 5 mil 37 millones de personas en el mundo, esto es, más del 60 por ciento con una tendencia creciente.
Desde luego, no basta con asumir un rol de consumidores de contenidos publicados por otros, el intercambio es parte esencial de las relaciones virtuales, interconexiones que establecemos los seres humanos, es una nueva forma de vincularnos tanto con personas conocidas y cercanas, como con extraños.
Al respecto, los expertos advierten una y otra vez, acerca de los riesgos que esta sobreexposición puede tener para las personas, tan es así, que existe un término anglosajón para definir esta tendencia en las redes sociales: oversharing.
La traducción de este vocablo originalmente en inglés, equivale a: “over” sobre y “sharing” compartir. Según el sitio www.asociacionrea.org, el término hace referencia a compartir sin control todo lo que tiene que ver con nuestra vida en Internet y redes sociales. Se hace una sobreexposición de la información personal de todo tipo en Internet, algo especialmente peligroso en menores de edad, aunque no es privativo de ellos (asociacionrea).
Este fenómeno es cada vez mayor, debido a que las nuevas generaciones, cuyo vínculo con los medios digitales se crea desde edad temprana ―hay muchos bebés entreteniéndose con celulares― tienen la necesidad de compartir información personal sin poseer claridad acerca del impacto que ello puede significar en sus vidas.
En tanto que no siempre esta incursión prematura en las redes sociales va acompañada de una educación digital y vigilancia adecuada de sus padres y/o tutores.
Otro aspecto que refuerza este comportamiento tiene que ver con la fascinación que en ocasiones mostramos las personas adultas, por presumir a nuestros pequeños en las redes sociales, publicando fotos o videos, incluso desde que ven la luz en este mundo y así en cada uno de los momentos especiales de su crecimiento y sus logros.
Indudablemente es una gran alegría que deseamos compartir con el orbe, no obstante, ante los riesgos que crecen de manera exponencial en el ecosistema de la red, merece la pena reflexionar acerca de la pertinencia y conveniencia de esta práctica que, por otra parte, es conocida como sareting.
Recordemos también que los niños, adolescentes y aún los jóvenes tienden a imitar conductas nuestras que consideran normales, por lo tanto, pueden suponer que esta sobreexposición promovida por las personas mayores en su familia es de lo más natural y simplemente replicarla.
Datos del sitio asociacionrea.com muestran que 61 por ciento de los jóvenes entre 16 y 24 años comparten fotos privadas de sí mismos/as y con otras personas, mientras que el 42 de entre 16 y 24 años comparten su información financiera y de pago, con otras personas.
Esta tendencia que consiste en “desnudar el alma” en las redes sociales, también emerge como una estrategia de posicionamiento de marketing utilizada por personas famosas o figuras públicas, ya que el compartir detalles de la intimidad de sus vidas, significa una manera efectiva para conectar y agregar más seguidores a su haber.
La diferencia entre ellos y una persona con una vida normal es que en la condición de esos personajes, cualquier cosa que se diga de ellos, contribuye a que se mantengan vigentes, salvo situaciones graves que impliquen delitos o crisis delicadas de reputación.
Entre los principales riesgos del oversharing, se menciona el compartir contraseñas, correos, páginas y cuentas de todo tipo no solamente con conocidos, sino también con extraños a quienes llaman “amigos” cuando en realidad solamente son contactos a quienes conocen por Internet.
La policía cibernética ha recomendado evitar el acto de compartir demasiada información en estas plataformas sociales, debido a que uno de los ciberdelitos más recurrentes a que puede dar lugar, es la suplantación o robo de identidad que, como es sabido por nosotros, detona todo tipo de problemas graves a las personas que van más allá del daño a su patrimonio.
Algunas de las recomendaciones de los especialistas, tienen que ver con establecer límites a lo que compartimos, realizar una adecuada supervisión a la navegación de los menores y ante todo, pensarlo dos veces la próxima vez que caigamos en la tentación de publicar información tan personal en las redes sociales. ¿Y a ti, te gusta el oversharing?
