PACHUCA. Pese a las adversidades climáticas que se tuvieron en Pachuca este viernes, donde el frío y la lluvia se hicieron presentes desde las primeras horas del día, la corrida de cierre de feria se desarrolló gracias a la apuesta del cartel que conformara el rejoneador Javier Funtanet y los matadores Antonio Ferrera, Ernesto Javier El Calita y Diego Silveti.
Por su parte, la respuesta de los tendidos fue buena, pues aguantaron estoicos en la plaza Vicente Segura.
LAS FIGURAS
El triunfador del festejo fue Diego Silveti, que cortó dos orejas, pues le correspondió el mejor lote de la ganadería zacatecana de Boquilla del Carmen, propiedad del empresario Manuel Fernando Sescosse.
Esta tarde también tocó pelo el matador español Antonio Ferrera, que cortó una oreja; mientras que el rejoneador Javier Funtanet cosechó una vuelta al ruedo, al igual que Ernesto Javier El Calita, a quien el juez de plaza le arrebató la oreja que a ley merecía.
LA SOLVENCIA DE FUNTANET
El abre plaza llevó por nombre Capellán, de 450 kilos, de la ganadería de Boquilla del Carmen, correspondiendo al rejoneador Javier Funtanet, que tuvo una actuación temeraria y llena de verdad.
El animal no resultó fácil, pero Javier mostró su solvencia y facilidad, y lució con las banderillas, apostando en terrenos comprometidos con las más cortas.
Certero con el Rejón de Muerte se retiró con una clamorosa salida al tercio tras petición de oreja no concedida.
ESFUERZO DE FERRERA
Tormentas, de 462 kilos, el segundo bis de la tarde, al que el torero español Antonio Ferrera saludó con su distintivo variado con el capote.
En el comienzo de faena comenzó probando el pitón izquierdo con mucha firmeza y determinación, pues el astado exigió, el cual, cabe decir, tuvo además poco lucimiento.
Iba a media altura, pero lo que regaló al humillar lo hizo con clase. Ferrera supo que no habría más a pesar del empeño manifiesto. La rúbrica fue una gran estocada de efectos fulminantes. Petición mayoritaria para cortar una oreja.
LA INSPIRACIÓN DE El CALITA
Seminarista, de 463 kilos, tercero de la tarde para un inspirado El Calita, que con cadencia puso el ritmo a su saludo capotero.
Un gran Tercio de Varas firmó el picador Omar Morales, quien a la postre fue ovacionado en el tercio como reconocimiento del público.
Ernesto Javier brindó al público de Pachuca, que siempre lo recibe con gusto, pues tiene en este sitio triunfos resonantes, y esta vez buscaría mantener ese vínculo.
Cabe mencionar que en este punto del festejo se sentía mucho frío, con lluvia pertinaz y un marcado descenso de temperatura, lo que no fue impedimento para que Ei Calita mostrara su mejor versión.
El astado, muy justo de fuerza y de transmisión, pero con un fondo bueno, al que pudo ligarle muletazos muy templados.
Pasaportó al primer viaje y aunque hubo petición de oreja, no se concedió, dando vuelta al ruedo.
SILVETI, LA CLASE MANIFIESTA
El cuarto de la tarde, Campanario, de 473 kilos, de Boquilla del Carmen, resultó un ejemplar potable, con nobleza y calidad, al que Diego Silveti toreó a ritmo desde el saludo con el capote, dibujándose con verónicas, muy asentado.
En la faena de muleta apostó una vez más, y así corrió la mano diestra con mucha torería, muletazos con suavidad y temple, en series portentosas en las que emanó su clase infinita.
Cuánta naturalidad surgió en su toreo por derecho: tuvo las notas artísticas al fundirse en muletazos profundos en una actuación en la que todo llevó su tiempo.
Fue un astado con mucha clase, criado en el campo bravo zacatecano, en el semidesierto, donde siempre pone todo su empeño el ganadero Manuel Sescosse.
La faena fue creciendo en intensidad y terminó con la interpretación de las manoletinas: su labor coronó de gran estocada para cortar una oreja.






