Los equipos, las áreas y las políticas 4. Ricardo Monreal Ávila
En la portada del 2 de mayo de 1997 de Momento, el periódico de Zacatecas, se destacaba una fotografía de un hombre ataviado en camisa blanca, con los brazos hacia arriba, abiertos, en señal de saludo con ambas manos.
“Ricardo Monreal Ávila, candidato a la diputación federal, recibió el apoyo de los habitantes de Vetagrande, durante un acto de campaña en busca del voto en el Tercer Distrito”, se leía en el pie de la imagen. Era referencia a la campaña por la curul federal que el joven hijo pródigo del Partido Revolucionario Institucional (PRI), de origen cenecista, realizaba como mero trámite en un estado con dominación priísta.
En la edición del 31 de enero de 1998 del mismo periódico, la nota principal era “Cierran paso a Monreal”. “Reafirman candidatura de unidad de José M. Antonio Olvera Acevedo”. “RMA analizará si renuncia a las filas del Revolucionario Institucional”. “Gritos, empujones e insultos a la directiva de Guillermo Ulloa Carreón”. Y sí, Monreal renunció al PRI de sus amores, del que fue presidente estatal, entre otros cargos.
Un año más tarde de su candidatura a la diputación federal, Monreal hizo campaña a la gubernatura del estado.
Abanderado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) después de renunciar al PRI -cuando este instituto político le otorgó la candidatura al gobierno estatal a José Marco Antonio Olvera Acevedo en lugar de dársela al oriundo de El Mineral-, el fresnillense encabezaba una escisión en el partido oficial y metía en aprietos al gobierno de Arturo Romo.
En las elecciones estatales de 1998, Ricardo Monreal Ávila competía contra el ya señalado Olvera del PRI, así como contra Florencio Quezada Salazar del Partido Acción Nacional (PAN) y José Narro Céspedes del Partido del Trabajo (PT).
El martes 7 de julio de 1998, en El Sol de Zacatecas se leía a ocho columnas “Contundente Triunfo de Monreal”. “Capital, Guadalupe y Fresnillo al PRD”. “Ricardo será el primer gobernador de oposición en la historia de Zacatecas”.
El golpe político electoral al PRI en Zacatecas se consumó. El candidato oficialista fue superado por un margen considerable. No había dudas: Monreal, que fue operador electoral del PRI, aplicaba la “sopa del propio chocolate”.
Meses más tarde, el sábado 12 de septiembre de 1998, la portada de El Sol de Zacatecas destacaba “Nuevo Gabinete”. En la nota de Mario Domínguez se leía “Hoy, el Cambio de Poderes”. “Ricardo Monreal despeja la incógnita de colaboradores”. “Ricardo Monreal Ávila dio a conocer la lista de sus 10 principales colaboradores en el gabinete y a partir de hoy inician funciones, estando “a prueba” todos los días para que los zacatecanos los valores en el ejercicio de la administración pública.
Cumplió con el compromiso con el sector femenil de incorporar por lo menos 35 por ciento de los espacios en el gobierno del estado, además de distinguirse la conformación plural con priístas, perredistas y de la sociedad civil los que en su mayoría no fueron funcionarios públicos, sino gente nueva, pero todos identificados con el gobernador electo”.
La nota, entonces, describía algunas ideas respecto del nuevo gabinete y explicaba la posición del nuevo gobernador de tener un equipo que abonara a la transición democrática y que respondiera a la expectativa. Además, señalaba: “Secretaría General [de Gobierno], Raymundo Cárdenas Hernández; Planeación y Finanzas, Guillermo Huizar Carranza; de Desarrollo Urbano, Comunicaciones y Obras Públicas, Pastora Margarita Ramírez Ruiz; de Fomento Agropecuario, Alfonso Oliverio Elías Cardona; de Desarrollo Económico que por el momento será encargado, Carlos Lozano de la Torre.
“Secretaría de Educación y Cultura, Armando Cruz Palomino; de la Contraloría General del Estado, Gloria Eugenia González Jiménez; Oficial Mayor, María Esther de la Torre Herrera, en tanto que en la coordinación de asesores Arturo Nalhe (sic) García”.
“[…]en la sala de juntas de Palacio de Gobierno, Monreal Ávila informó que el coordinador de asuntos jurídicos será el licenciado Tomás Torres Mercado; el coordinador general de Comunicación Social, Miguel Rivera Villa; el director de los Servicios de Salud, el doctor Gerardo de Jesús Félix Domínguez; el titular de Turismo, Jaime Guerrero González; el director de Seguridad Pública y Vialidad, el ingeniero Jesús Cardona López.
“En el Instituto Zacatecano de Cultura, José Esteban Martínez Espinoza; en Gobernación, Otilio Rivera Herrera; como secretario particular, Le Roy Barragán Ocampo; secretario adjunto, Miguel Alonso Reyes; el director general de la Junta Estatal de Caminos, el ingeniero Humberto Chavarría; la Policía Judicial, Miguel Ángel Hernández; subsecretario “A” de Gobierno, Elías Barajas Romo; subsecretario “B”, Gilberto del Real Rueda.
“En el Instituto de la Juventud y el Deporte en Zacatecas, Alfredo González; en Concesiones de Tránsito del Estado, Victoria Rodríguez Acevedo; José Luis España Téllez, subsecretario de Planeación y Desarrollo Rural en SEFOA; y Manuel de la Cruz, representante del gobierno de Zacatecas en Los Ángeles, California”, se lee en el documento.
Más adelante también se realizaría la ratificación del nombramiento de Aquiles González Navarro como procurador General de Justicia.
Lo particular de estos nombramientos es que fue una serie de designaciones de primer y segundo nivel, tanto de dependencias como entidades paraestatales, es decir, fue todo un paquete de nombres que daban cuenta de los acomodos que decidió Monreal; además, reflejaban la perspectiva de consideración personal y/o política a distintos personajes.
“Dijo que ya conoció el resultado de la PRG (sic) sobre sus funcionarios en cuanto a la solvencia moral. No hay ningún elemento que pruebe conductas ilícitas de ninguno de los colaboradores, y por ello los estoy dando a conocer, reafirmó (sic) que su gabinete es plural, hay gente del PRI, PRD, PT y en el tribunal estoy tratando de llegar a consensos con el PAN, en el Poder Judicial, pero sobre todo en el Tribunal me interesan buenos abogados, que es lo que más garantiza la impartición de justicia de manera imparcial”.
Con ese equipo de trabajo comenzaba la etapa de la administración estatal monrealista, que significó como un parteaguas en la historia política partidista local, entre otras cosas.
Además, eran los albores de una “nueva” generación política y gubernamental, aunque con el paso del tiempo, ese equipo inicial tendría diferentes modificaciones.
*Doctor en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Administración Pública, UNAM.
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