Los instantes permanentes de Monreal
En la galería-cantina Acá las 15 (calle Ignacio Hierro 502, frente al Museo Zacatecano) está la exposición de fotografías Pedazos de tiempo, de Tomás Hernández Monreal. Está integrada por 63 imágenes; la mayoría con los tradicionales blanco, grises y negro, otras tantas son ‘a color’. Es una antología de una parte de las miradas atentas del fotógrafo.
Comento desde lo que soy: un simple lector, quien sitúa lo captado y es representado por Tomás; o igual, soy un espectador que deduce —lee—los instantes asentados en el papel. La disposición de las fotografías requiere no mirar en el todo, sino hacer una observación quieta en cada cuadro —es imposible saltar de imagen en imagen como si fuese un museo con cánones de moda—. Una vez el clic en cada imagen —relato mi experiencia— se piensa, se percibe el momento, no solo como tiempo o lugar, sino lo fugaz captado. ¿Qué nos dice Tomás con sus mensajes?
Además de notar el retrato de un ser vivo, un objeto referencial para la vida, están los espacios con la indispensable luz que indica los momentos transcurridos en las comunidades donde anduvo el hombre de la cámara: Brujas, París, Berlín y Zacatecas.
Son pedazos del tiempo, donde transcurrió Tomás: un niño con máscara, no se capta la inocencia, sino al personaje. Permite contrastar el retrato con el adulto sin rostro agradable y que habita nuestra cotidianeidad.
Luego, o antes, están cuatro cajones blancos amontonados, son para difunto, conviven con un anuncio comercial: “se arreglan regalos”. ¡Qué tremendas metáforas sobre el vivir!, no se requiere ser hermoso o deleitante, sino humanos y al final seremos envueltos en cajas, no de obsequio. Insisto: son instantes captados. Además de personas, registra palomas y burros, esos animales que dan cuenta de lo copretérito de la ciudad.
La Catedral es otro de los objetos apreciados por Tomás. Es un notario visual del edificio, lo es por el libro Las portadas de la catedral de Zacatecas. Apuntes iconográficos (editor, 2006) y la exposición Cinceles de la gloria (Casa Municipal de la Cultura, 2023) una apuesta por captar representaciones hechas en cantera, con la posibilidad de indicar los varios cinceles que las construyeron.
La exposición Pedazos de tiempo, junto a lo poético del instante y el riguroso testimonio de una persona que sabe capturar lo fugaz, para permanecer; es una labor donde se muestra las marcas de una comunidad: itinerarios, las expresiones de la vida y las formas de hacer sociedad. Otros personajes captados son los edificios, aunque intuyo estos son pretextos para mostrar la presencia de la iluminación de un momento, el atrapado con el clic y permanecerá en la impresión ofrecida como fotografía.
Los “pedazos” de Tomás nos configuran a través de referencias de lo cotidiano (algunos de los cuales son opuestos a lo popular, por su condición material): Hay grafitis, juguetes y maniquís
No me detuve en la hoja de vida de Tomás Hernández Monreal, solo asiento: tengo referencias suyas desde 1987, por su colaboración en el número 2 de Diálogo (UAZ, julio-agosto de 1987).
Posdata:
Recibí la versión digital de Zacatecas a 200 años de la consumación de la Independencia. Instituciones y conmemoraciones, coordinado por José Eduardo Jacobo Bernal (México, Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones, 2024). Me va donde citan mi nombre: “Siguiendo de cerca a autores como Marco Flores y Mariana Terán, quienes apuntaron que estas Sociedades de Amigos en México fueron creadas para ser intermediarios entre el poder político y la ciudadanía […] el autor concluye que fomentó la cultura cívica y además generó la invención de la idea de nación en un imaginario que se pensaba en la república”. Lamento no cite donde dice que yo concluyo.
