El descanso constituye un elemento imprescindible que forma parte fundamental del entrenamiento y acondicionamiento físico de aquellos que practican deporte con intensidad. Ya que ayuda al organismo a reposar del desgaste sufrido en el ejercicio fortaleciendo músculos para prevenir futuras lesiones.
El descanso y el sueño juegan un papel importante en los mecanismos de reparación tisular y del crecimiento muscular. Aunque sea una actividad pasiva es crucial para el rendimiento deportivo ya que ayuda a prevenir el sobre entrenamiento reduciendo la fatiga, la inflamación y el estrés.
Durante el sueño se libera la hormona del crecimiento promoviendo la reparación de tejidos, también disminuye el cortisol, teniendo como beneficio el control del estrés, mejor estado de ánimo y regulación antiinflamatoria.
Existe un método el cual se llama descanso activo, es la realización de algún tipo de actividad física de baja intensidad que acelera la recuperación, más que el descanso completo. La intensidad del ejercicio debe ser moderada, por debajo del 60 por ciento de la máxima intensidad.
Caminar o usar la elíptica por ejemplo, son ejercicios de baja intensidad que realizados tras el entrenamiento de alta intensidad contribuye a reducir los tiempos de recuperación de los niveles normales de lactato de forma notable.
El descanso completo, el sueño, es la principal forma de recuperación de la capacidad de trabajo. Un deportista necesita de 9 a 10 horas de sueño diarias, 8 de ellas seguidas. La realización de ejercicio dentro de las tres horas anteriores a la hora habitual de dormir puede interferir con un descanso adecuado.
