MADRID. Francisco de Manuel saludó ovación en la tercera cita de la Feria de San Isidro celebrada este domingo en Las Ventas, tras lidiar al quinto de Baltasar Ibán, fuertemente ovacionado en arrastre. Suerte similar fue la del tercero. Silencio para El Calita y Álvaro Alarcón.
Un gran toro fue el quinto, segundo del lote de Francisco de Manuel. Bravo y codicioso desde el inicio. Humilló mucho en el recibo de capote. En el caballo recibió dos varas a las que se arrancó con mucha alegría y empujó con bravura.
Ovacionado resultó el picador Luis Alberto Parrón, como Juan Carlos Rey en la lidia. De muleta lo inició en los medios de rodillas.
Con mucha transmisión repitió Bastonito en la muleta del madrileño, que quiso llevarlo largo y sin que le tocara la tela.
Al natural llegaron los momentos de más ajuste con una tanda cuajada y templada. Una embestida con mucho que torear. La dificultad de la bravura. La espada emborronó una meritoria labor y todo quedó en saludos desde el tercio. Ovación de gala al toro tras petición de vuelta.
GRAN PUNDONOR DE EL CALITA
Abrió plaza el torero mexicano Ernesto Javier El Calita, con Camarita, de 524 kilos, que punteó desde la salida.
Muletazos por bajo, con mando, en un comienzo de faena muy firme, buscando tomar las distancias por derecho.
El toro no fue fácil, en cambio sí áspero, rebrincando y que se iba por los adentros, muy corto además en sus embestidas.
Por el izquierdo, firme y correcto ante el esfuerzo que había que hacer con este astado, imposible para el lucimiento. Bajonazo, para retirarse entre palmas, escuchando antes un aviso.
El cuarto de la tarde, Sartenero, de 584 kilos, segundo del lote de Ernesto Javier El Calita, que brindó su faena al político, empresario y ganadero mexicano Pedro Haces.
El torero mexicano se puso en la línea de fuego, frente a un ejemplar que no sirvió: parado completamente y con peligro, pero no se inmutó el diestro que de verdad se puso con raza y valor. Se metió entre los pitones y sacó todo lo que tuvo un infumable animal de Baltasar Ibán.
Decorosa fue la actuación del mexicano.
BASTONITO
El segundo de la tarde, Saltillo, de 521 kilos, para Francisco Manuel, que tuvo un muy solvente comienzo de faena, doblándose con torería con el de Baltasar Ibán.
El ejemplar se apagó muy pronto y no tardó en mostrar su condición, con la cabeza arriba, tirando los derrotes. El torero buscó la línea y tuvo muletazos muy aseados. Esforzado siempre, sacando con mando los muletazos. Nada pudo ir a más.
Con el quinto, Francisco de Manuel comenzó de rodillas, firme y determinante, para después encontrar a un animal con fijeza y transmisión, al que aprovechó a cabalidad por la senda derechista, pero la mayor virtud del astado fue por el izquierdo, portentoso en el toreo al natural, cuajando dos rotundas y ligadas series.
Una pena que no haya alcanzado a más su labor muleteril, pues Bastonito fue realmente uno de bandera que terminó por no ser cuajado. Faltó mucho para la faena que merecía.
TARDE GRIS DE ÁLVARO ALARCÓN
El tercero, Barberito, permitió a Álvaro Alarcón un prólogo importante. Mayor movilidad tuvo este de Baltasar Ibán. Fue muy efímero lo hecho por el torero que tuvo destellos por el derecho, pero no le alcanzó para encontrar el ritmo ni estar en la distancia correcta.
Se dejó ir a un astado que sin ser un dechado de virtudes, permitía más. Con su segundo, muy pocas cosas para contar.











