El gobierno de Andrés Manuel López Obrador comenzó la mañana de este sábado, cuando rindió
protesta como titular del Poder Ejecutivo federal en el Congreso de la Unión, en sustitución de Enrique Peña Nieto, ahora ex presidente de México.
El nuevo primer mandatario le reconoció al ex presidente “el hecho de no haber intervenido como lo
hicieron otros en las pasadas elecciones presidenciales”, por lo que le aplaudió “que respete la voluntad
del pueblo”.
Reiteró que, con la entrada de su administración, inició “la Cuarta Trasformación política del país” y,
aunque reconoció que esto “puede parecer pretensioso o exagerado”, advirtió que se trata de un cambio
de régimen político.
Aseguró que la crisis de México se originó por “el fracaso del modelo económico neoliberal aplicado en
los últimos 36 años”, al “predominio de la más inmunda corrupción pública y privada” y a la
desigualdad, lo que dijo provocó la violencia que hoy padece el país.
Expuso que las reformas promovidas recientemente, como la energética y la educativa, fueron
perjudiciales. De la primera, criticó que favoreciera el aumento de los precios de los combustibles y la
caída en la producción; de la segunda, reiteró que se cancelaría.
Asimismo, frente al presidente saliente, López Obrador reprobó la desatención hacia el campo, los
bajos salarios, los resultados de las políticas de salud, el aumento de la migración y la falta de
transparencia.
Se pronunció en contra de la privatización y resumió “en una frase el plan del nuevo gobierno: acabar
con la corrupción y la impunidad”.
Sin embargo, inmediatamente después, retomó su propuesta más reciente de no perseguir a los
corruptos; “no habría juzgados ni cárceles suficientes y, lo más delicado y más serio, meteríamos al país
en una dinámica de factura, conflicto y confrontación”, justificó.
Y al negar que dicha postura contraste con la que fue bandera de Movimiento Regeneración Nacional
(Morena) durante la campaña, el hoy titular del Poder Ejecutivo federal aclaró que, en este caso: “no es
mi fuerte la venganza. Si bien no olvido, sí soy partidario del perdón y la indulgencia”.
Insistió en que se debe poner “punto final a esta horrible historia y mejor empecemos de nuevo”,
abstenerse de investigar a quienes hicieron negocios “amparados del poder durante el periodo
neoliberal”, lo que fue criticado sobre todo por el sector empresarial.
No obstante, el presidente de la República acotó que continuarán las polémicas consultas ciudadanas,
sobre éste y otros asuntos públicos. Además, a cambio, se comprometió a no robar y a que si sus
“amigos, compañeros de lucha y familiares” cometen un delito, se les juzgue.
Reiteró que su propuesta es la eliminación del fuero y celebró que la corrupción se considere ahora
como un delito grave.
Por otra parte, pese a que nombró a varios empresarios señalados por conflicto de interés como parte
de su consejo de asesores, Andrés Manuel López aseguró que habrá “separación del poder económico
del poder político”.
Con respecto a las dudas sobre los recursos que requiere para cumplir sus promesas de campaña,
adelantó que la austeridad permitirá obtenerlos, por lo que descartó la implementación de más
impuestos, o el incremento de éstos arriba de la inflación.
Ante los legisladores del Partido Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano (MC) que sostenían
carteles exigiendo la disminución de los precios de combustibles, López Obrador espetó que “ahora
resulta que quienes los aumentaron están pidiendo que bajen”.
Como respuesta a ese problema, ofreció la construcción de refinerías. Rechazó, además, la contratación
de más deuda y adelantó que los compromisos por la política de endeudamiento comprometen las
finanzas del país.
Prometió también respeto a la autonomía del Banco de México y aseveró que, con los planes de
infraestructura para conexiones entre rutas comerciales en el sur, “en tres años estará funcionando” su
proyecto para crear empleos y remató con “me canso ganso”.
Para el norte, la frontera con Estados Unidos, se comprometió a reducir los impuestos, los costos de
los combustibles y aumentar al doble el salario mínimo.
En repetidas ocasiones, López Obrador sentenció que durante su gobierno “por el bien de todos,
primero los pobres”, por lo que advirtió que los aumentos al salario mínimo no se fijarán por debajo de
la inflación.
Además, recordó sus promesas de campaña relacionadas con los llamados programas de bienestar,
entre las que mencionó becas y pensiones, la creación de un instituto nacional de pueblos indígenas y la
construcción de cien nuevas universidades públicas, de las que tres estarán en Zacatecas.
Reiteró su intención de crear una guardia nacional, “ante la inoperancia de las corporaciones policiales”
y “que muchos están movidos por la corrupción y su descomposición los pone bajo el dominio de la
delincuencia”.
En este punto, defendió una vez más al Ejército Mexicano como una de las mejores instituciones de
México; sin embargo, admitió someter este punto a consulta.
Por último, el ahora presidente de la República descartó que persiga la reelección y que, al contrario, se
someterá a la posibilidad de revocación de mandato a los dos años y medio de su gobierno, también
mediante una consulta.


