CRIMEN, INFILTRADO EN ALCALDÍAS
Tan solo este año, la estrategia de Operación Enjambre ya dejó marcas en al menos cuatro presidencias municipales. Acusado de secuestro, en febrero fue detenido Diego “N”, a quien Chito Delgado, alcalde de Tlaltenango, le había confiado la seguridad del municipio. Luego, en agosto, Pedro Humberto y Marco “N”, entonces director y policía de Juchipila, fueron arrestados, también por secuestro. Y ahora, los detenidos fueron José Alonso “N”, jefe de policía en Río Grande, presuntamente involucrado en extorsión a ganaderos y secuestro; Miguel “N”, director de Seguridad de Momax, y su pareja, Cecilia, acusados de facilitación delictiva, además de que les hallaron armas y droga. Ante estas acciones de corporaciones de seguridad y fiscalías, federales y estatales, ni el alcalde Mario Córdova, de Río Grande, ni Salvador Cabral, de Momax, fijaron posturas. Mucho menos dieron explicaciones. No sería sorpresa si caen más mandos policiacos municipales vinculados con el crimen.
SE ENCIENDE EL SPAUAZ
Muy intensas se han puesto las reuniones del SPAUAZ, ante la falta del pago de prestaciones. Hasta el momento, el planteamiento es iniciar el emplazamiento a huelga, el próximo lunes o martes, y que estalle para febrero. Un sector apoya los paros escalonados como forma de presión inmediata, pues alegan que así no truenan el semestre ni afectan a alumnos con becas de posgrado. En esas formas de presión, unos son más radicales y otros, como El Buki Miguel Salas piden tomárselo con más calma. Otro debate que sigue es el de los jubilados dinámicos. El líder de SPAUAZ, Carlos Aréchiga, atribuyó los problemas financieros no a las pensiones, sino a la nómina de funcionarios y administrativos, pero otro sector, advierte que los “dinámicos” marcaron la división generacional. Agandallaron y aseguraron sus prestaciones de por vida, a costa de que las demás generaciones, (que ingresaron después de agosto de 1991) ya no las tuvieran. Y ahora sí piden solidaridad.
REGRESO AL GABINETE
Lenguas viperinas anticipan que Gerardo Robles Mata, con vínculos familiares en las finanzas de Morena estatal, podría agandallar el nombramiento como secretario de Administración. Después de todo, ya lo tienen como encargado. Pero la designación sorpresa vendría en la Secretaría General de Gobierno. Supuestamente, la propuesta para el cargo ya no sería la diputada Lyndiana Bugarín, sino el ex secretario de Finanzas Ricardo Olivares. Los ponzoñosos que adelantan ese nombramiento advierten que, de esta forma, la influencia de la coordinadora estatal de los comités de Defensa de la 4T no llegaría a la Secretaría General de Gobierno, como ella quisiera. Mientras tanto, entre los subsecretarios, como Omar Carrera, tenían la ilusión de que alguno pudiera ser promovido.
MÁS CONFLICTOS
Norma Castorena, dirigente de la Sección 39 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, se prepara para armar protestas por la falta de un pago de estímulo de retiro. Son alrededor de 50 trabajadores que se jubilaron y les tocan más de 200 mil pesos por cabeza, pero no hay dinero. Otro conflicto estalla hoy en el Centro de Actualización del Magisterio. Los sindicalizados dicen que la directora Adriana Márquez “esconde” cinco plazas de tiempo completo y ellos también las quieren asignar. Por eso, preparan un paro para hoy. Por si fuera poco, también hay descontento en el Poder Judicial federal, en el que tienen una larga lista de deseos: apertura de más plazas, material de oficina, pago de horas extra, aumento salarial, nombramientos, y otras demandas laborales.
PENDIENTES EN LA SAMA
No solo es el proyecto Milpillas el que mantiene pendiente la SAMA, a cargo de Susana Rodríguez. También está aquella intención de verificar la emisión de gases de vehículos particulares, que todo indica no se aplicará en lo que queda del sexenio, ni tampoco descuentos en impuestos para quienes tienen vehículos eléctricos. Otro pendiente, que por cierto ya se abordó en la Legislatura local, son acciones para frenar la contaminación por una planta fundidora de aluminio ubicada cerca de La Comarca, en Guadalupe. A la montaña de tareas se suma la mayoría de basureros municipales, que no cumplen con las disposiciones de Semarnat.
