Latidos inteligentes: Tecnología en cuidados paliativos
Segunda parte
En la edición anterior de “Tu Espacio Digital”, abordamos el bagaje conceptual de los cuidados paliativos y el escenario que enfrentan quienes requieren este apoyo cuando la medicina no ofrece una cura.
Conversamos sobre la importancia de permitir que el paciente pase sus últimos días en la calidez de su hogar junto a sus seres queridos, reduciendo así el sufrimiento físico y emocional. Además, presentamos algunas tecnologías que hoy se suman a esta noble labor.
En esta segunda entrega profundizaremos en el alcance real de la inteligencia artificial en este campo y los retos que debemos superar para que la tecnología siga siendo un puente de empatía y no una situación de riesgo, acompáñame y trae tu café, que la lluvia invita.
Y es que la inteligencia artificial no solo se limita a registrar constantes vitales como la frecuencia cardíaca, presión o tensión arterial, frecuencia respiratoria, temperatura corporal, nivel de saturación de oxígeno e incluso el nivel de dolor que un paciente está experimentando, sino que su capacidad de procesamiento de datos está transformando la atención paliativa en tres vertientes clave:
Identificación y derivación oportuna. Mediante el análisis de expedientes clínicos electrónicos, los modelos de aprendizaje automático detectan patrones de deterioro acelerado en pacientes con enfermedades crónicas.
Esto permite al equipo médico iniciar conversaciones con las familias, sobre cuidados paliativos meses antes de lo habitual, evitando procedimientos agresivos o innecesarios.
Evaluación no verbal del dolor. Para pacientes con deterioro cognitivo, sedados o incapaces de comunicarse, la visión por computadora y el análisis de expresiones faciales o micro-movimientos permiten detectar picos de dolor de forma objetiva, asegurando que reciban los analgésicos adecuados sin esperar a que el sufrimiento sea evidente.
Acompañamiento a cuidadores primarios: El impacto de la enfermedad no recae solo en el paciente, existen investigaciones que demuestran que las personas cuidadoras también sufren un desgaste físico y emocional al proporcionar esta atención, principalmente cuando se trata de familiares, aunado a la necesidad de capacitación acerca de qué hacer en determinados momentos.
Es por eso que mediante el uso de la inteligencia artificial se están impulsando asistentes conversacionales diseñados para responder dudas frecuentes de los familiares las 24 horas del día como pueden ser: manejo de síntomas leves, higiene o alimentación, ofreciendo contención y reduciendo la ansiedad de quienes cuidan en casa.
Como podemos apreciar, existen diversas bondades en la incorporación de la inteligencia artificial y la tecnología en general en la prestación de cuidados paliativos, sin embargo, al igual que otros desarrollos, la adopción de estas herramientas en la fase final de la vida nos confronta con preguntas urgentes que no podemos evadir.
La primera deriva de dos de las dimensiones más sensibles: la privacidad y autonomía. En este sentido, la recolección continua de datos en la intimidad del hogar exige protocolos de ciberseguridad inflexibles. ¿Cómo garantizamos el consentimiento informado cuando existe deterioro cognitivo?
La tecnología debe responder siempre a la voluntad del paciente y no a la simple automatización.
La segunda tiene que ver con la brecha de equidad. En México, donde cerca de 448 mil personas requieren cuidados paliativos al año y la cobertura institucional y de la sociedad civil aún es limitada, ¿Qué podemos hacer para evitar que estas innovaciones sean un privilegio de pocas personas? Sin duda el gran desafío es democratizar su acceso para que beneficien también a comunidades vulnerables y rurales.
Y la tercera de ninguna manera menos relevante que las anteriores, es preservar el contacto humano. Ningún algoritmo ni asistente virtual reemplazará jamás la escucha activa, el acompañamiento espiritual ni el estrechar de una mano.
¿Estamos usando la tecnología para acercarnos a quienes amamos en sus momentos finales, o para delegar en las pantallas la presencia que nos cuesta sostener? Es una pregunta difícil, pero necesaria en la reflexión.
La inteligencia artificial debe usarse para liberar de cargas operativas al personal de salud y a la familia, permitiéndoles concentrarse en lo esencial: estar presentes y brindar ese soporte emocional a los seres queridos.
¿Cómo lograr entonces este equilibrio? La respuesta es sencilla, basta recordar que la tecnología es un medio facilitador, no un fin en sí mismo.
Estas herramientas digitales bien orientadas, bajo la premisa de High Tech, High Touch (Alta tecnología, alto contacto humano; alta tecnología, gran calidez humana) deben ponerse siempre al servicio de la compasión en los cuidados paliativos: utilizar la alta tecnología para aliviar el dolor y prever crisis físicas, regalándole al paciente y a sus seres queridos el espacio de paz y serenidad que merecen.
El gran reto de nuestro tiempo no consiste en elegir entre innovación digital o calidez humana, sino articular ambas para asegurar que el tramo final de la vida se transite con el mayor confort, compañía y dignidad posibles.
Cuéntame tu opinión.
Nos leemos pronto.
